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Tras el comienzo del curso, reuniones, preparaciones… ¡Ya comienzan las sesiones MUS-E! En los diferentes centros se están poco a poco desarrollando en este nuevo curso todas esas actividades que integran las artes en la educación como herramienta de convivencia, inclusión y crecimiento personal.
Durante el último trimestre del curso, el alumnado de Primaria del CPI Manuel Suárez Marquier, en la localidad pontevedresa de O Rosal, ha experimentado una propuesta educativa singular en la que el cuerpo, el ritmo y el movimiento han servido de herramienta para descubrir conceptos matemáticos a través de la danza. La actividad se enmarca en el programa MUS-E, impulsado por la Fundación Yehudi Menuhin España, y ha sido guiada por la artista de danza Mercedes Prieto.
El arte nace para ser compartido. Compartir está en la esencia de valores como la integración, la empatía, el respeto… es una acción, un verbo, que debería ser fundamental en el desarrollo humano. De hecho, a los niños pequeños es una de las palabras que más se le repite: “debes compartir”. Sin embargo, muchas veces olvidamos esa palabra cuando crecemos. Por eso hay que seguir no sólo enseñándola, si no, viviéndola.
Es bastante común en el sistema educativo español que las iniciativas que hacen unos centros se queden encerrados en ellos. La falta de tiempo, conocimientos o el simple “a quién va interesar esto” hacen que muchos programas innovadores se queden en proyectos de centro. Por eso es importante favorecer el trabajo en red. Porque sumando se avanza y nos enriquecemos todos y todas.
La inclusión se puede entender de muchas formas. Integrar al inmigrante, igualar derechos entre géneros, ofrecer igualdad de oportunidades a diferentes etnias… pero muchas veces olvidamos integrar lo más cercano. Y es que parece que la “obsolescencia programada” también se diera en los humanos y tendemos a ignorar a nuestros mayores. Una idea que, ya sólo en el plano teórico, debería resultar absurda.