El arte nace para ser compartido. Compartir está en la esencia de valores como la integración, la empatía, el respeto… es una acción, un verbo, que debería ser fundamental en el desarrollo humano. De hecho, a los niños pequeños es una de las palabras que más se le repite: “debes compartir”.
Sin embargo, muchas veces olvidamos esa palabra cuando crecemos.
Por eso hay que seguir no sólo enseñándola, si no, viviéndola.