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Vivimos en un mundo hiperconectado, donde compartir ideas, experiencias y aprendizajes se ha convertido en una necesidad para construir comunidad y avanzar juntos. Este principio es también uno de los pilares de la metodología MUS-E, que promueve el trabajo en red entre artistas, docentes y centros educativos. La transmisión de saberes entre compañeros, la escucha activa y el aprendizaje mutuo se trasladan también al aula, donde niños y niñas comienzan a descubrir el valor de crear en colectivo desde sus primeros años de escolarización.
Los crucigramas son un pasatiempo intelectual que no sólo ejercita el cerebro, sino que también puede servir para trabajar valores de integración y convivencia. Con la metodología MUS-E lo trabajamos desde el arte.
Muchas veces hablamos de la metodología MUS-E como una forma de emplear el arte en enseñar valores. Generalmente, incluso, hablamos de una disciplina concreta y de grandes valores como la convivencia, la integración, la empatía… esos valores que nos permiten vivir en sociedad. Pero también es importante hablar, reflexionar y aprender sobre valores más “pequeños”, individuales, pero sin lo que no serían posibles los valores sociales. En este caso: el amor.
Palabras. Las usamos permanentemente. Sirven para comunicarnos, transmitir información, pedir cosas, nombrar el mundo… Incluso hay quien las usa para dividir. Son palabras que se usan con intención de hacer daño.