La luz es esencial en el arte. Sin luz no existirían la fotografía o el cine, no habría colores con los que pintar los cuadros, ni focos para iluminar a bailarines, cantantes o actores. Tiene la luz, además, un toque mágico que se ha empleado desde los albores de la civilización cuando se narraban historias mediante las sombras que proyectaban las hoguera