El cuerpo tiene su propio lenguaje. A través de gestos, posturas y miradas somos capaces de comunicar emociones, ideas y estados de ánimo sin necesidad de palabras. La comunicación no verbal constituye una parte esencial de nuestras relaciones humanas y, desde disciplinas como el teatro, la danza o el arte de las marionetas, se trabaja esta dimensión con fuerza, como una vía poderosa para conectar con el otro y con uno mismo.