La adaptación de obras literarias a medios audiovisuales como el cine, las series o incluso los videojuegos ha demostrado ser una potente herramienta para acercar la lectura a nuevos públicos. No se trata de elegir entre leer o ver, sino de establecer puentes entre ambas formas de narrar, permitiendo a niños y niñas descubrir historias desde distintos lenguajes. Este enfoque, lejos de restar valor a los libros, amplifica su alcance, y se convierte en una excelente estrategia para fomentar el gusto por la lectura, la creatividad y el pensamiento crítico desde edades tempranas.