La incorporación del arte a través del movimiento, la música y el teatro facilita un aprendizaje que involucra la experiencia directa, la sensibilidad corporal y la expresión espontánea. Además, se promueve el desarrollo de recursos personales que pueden acompañar a niños y niñas en su vida cotidiana, permitiéndoles reconocer emociones, gestionar el estrés y establecer relaciones más conscientes con quienes les rodean.