El CEE San Cristóbal de Asturias crea una ciudad espacial sostenible mediante el aprendizaje interdisciplinario

 

El arte no es un compartimento aislado del conocimiento. Lejos de eso, se entrelaza constantemente con disciplinas tradicionalmente consideradas “serias” como la ciencia, la literatura, las matemáticas o la geografía. Esta conexión no solo genera sinergias creativas que desembocan en resultados artísticos y educativos de gran valor, sino que también estimula el desarrollo del cuerpo, la mente y las emociones, especialmente útil en entornos de diversidad funcional. El arte, con su flexibilidad y poder evocador, se convierte así en una herramienta pedagógica insustituible.

 

 

A la vez, en este mundo que compartimos como hogar común, se hace imprescindible educar en el respeto por la biodiversidad, el entorno y los recursos. La economía circular, la reutilización de materiales y el consumo responsable son claves para preservar una biosfera tan diversa como lo somos las personas. Precisamente en ese marco se ha desarrollado el trabajo de la artista de artes audiovisuales Blanca Dacal en el CEE San Cristóbal de Asturias, a través del programa MUS-E como nos cuenta ella misma:

 

La realización de una maqueta-instalación puede integrar diversas áreas del conocimiento, como la ciencia (entender materiales), la geografía (diseñar espacios urbanos) y el arte (creatividad en el diseño). Esto hace que el aprendizaje sea más significativo y atractivo. La experiencia artística de crear una instalación interactiva sensorial con materiales reciclados, enmarcada en un proyecto de arte sostenible y reciclaje bajo los objetivos de la Agenda 2030, ha sido profundamente enriquecedora. Coordinados por la idea original de la artista Blanca Dacal, los participantes —alumnado del centro de educación especial San Cristóbal, con diversas capacidades y edades— dieron forma a una ciudad futurista del espacio, construyendo un modo de escenografía que invita a un imaginario futuro más consciente con el medio ambiente. El proceso creativo, cargado de emoción, diversión y trabajo en equipo, permitió a cada alumno explorar su potencial artístico, expresarse libremente y colaborar desde sus propias habilidades. La instalación, elaborada íntegramente con materiales reciclados, simboliza una visión colectiva de mejora del planeta, llevando la imaginación más allá del espacio y sembrando una conciencia ecológica desde el arte. Al utilizar envases reciclados, no solo fomentamos su creatividad y pensamiento crítico, sino que también mejoramos sus habilidades motoras finas y promovemos el trabajo en equipo. Es increíble ver cómo cada uno de ellos se expresa de manera única, mientras aprenden sobre la importancia del reciclaje y la sostenibilidad, integrando diferentes áreas del conocimiento en un proceso educativo que realmente cobra vida.

 

Os invitamos a ver el vídeo con el resultado de estas sesiones, que muestran con toda claridad la riqueza de nuestra especie, su diversidad y la responsabilidad que tenemos de cuidar nuestra casa común: el mundo.

 

El programa es posible gracias a la colaboración de la Responsabilidad Social Corporativa de ERG Evolving Energies, del Ministerio Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el Ministerio de Igualdad, la Consejería de Educación del Principado de Asturias y la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias