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En diciembre de 2012, una delegación de artistas y docentes de los centros MUS-E de toda España emprendió un viaje que quedaría grabado en la memoria colectiva del programa y que recordamos hoy en la celebración de los 25 años de la Fundación Yehudi Menuhin. La delegación visitó el Parlamento Europeo en Estrasburgo y varias ciudades importantes de la zona, con el objetivo de reforzar los valores de convivencia, colaboración y el poder transformador del arte. Este viaje se convirtió en un hito dentro de la historia de la Fundación Yehudi Menuhin España (FYME) y de su programa MUS-E, consolidando su presencia en el ámbito europeo.
El arte en la educación no solo enriquece el aprendizaje de los niños y niñas, sino que también fomenta valores esenciales como la integración y la convivencia. A través de disciplinas como el circo, se puede enseñar a los alumnos y alumnas a colaborar, respetar las diferencias y trabajar en equipo, creando un ambiente donde todos se sienten incluidos y valorados. El circo, con su capacidad de generar asombro y diversión, tiene un poder transformador, no solo en los niños y niñas, sino también en toda la comunidad educativa.
La literatura y el teatro han sido siempre reflejos de las sociedades de su tiempo, permitiendo tanto a los artistas como al público reflexionar sobre las normas y costumbres de cada época. Un claro ejemplo de cómo el teatro puede desafiar y reinterpretar las normas sociales lo encontramos en la Edad Media, cuando los papeles femeninos eran interpretados por hombres, algo que se representa, por ejemplo, en películas como Shakespeare in Love (1998). Esta tradición de cuestionar el rol de los géneros y la sociedad se ha mantenido a lo largo del tiempo, y uno de los dramaturgos que más ha influido en la literatura y sociedad española ha sido Federico García Lorca. Su obra, especialmente La Casa de Bernarda Alba, no solo continúa siendo relevante en la literatura española, sino que su influencia se extiende también al análisis de la España contemporánea, como se puede ver en múltiples estudios y ensayos actuales sobre su legado y contexto.
El CEIP Juan Caro de Melilla ha cerrado un trimestre marcado por el compromiso y la colaboración entre docentes, artistas y la Fundación Yehudi Menuhin España en el desarrollo del programa MUS-E. Conchi Valladolid, coordinadora del programa en el centro, ha destacado el esfuerzo conjunto realizado, subrayando la importancia de la formación recibida por parte de la artista de danza Maribel Dimas
Salomé Díaz Rodríguez, docente jubilada de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), ha sido una figura clave en la educación artística en España. Su vinculación con la Fundación Yehudi Menuhin España (FYME) comenzó en 1996, cuando un antiguo alumno, que trabajaba en el Ministerio, le presentó el programa MUS-E. Desde entonces, ha sido una colaboradora activa, participando en encuentros y talleres que promueven la integración y la convivencia a través del arte.
El papel de los centros educativos en el programa MUS-E es fundamental, no solo como receptores del programa, sino también como colaboradores esenciales en su implementación. La integración de las disciplinas artísticas en el horario lectivo permite que los valores y beneficios del arte lleguen a todos los alumnos y alumnas, promoviendo su desarrollo integral. Además, cuando los propios centros comparten sus experiencias y logros en el programa, se crea una valiosa retroalimentación que ayuda a seguir enriqueciéndolo. Es este tipo de participación activa el que convierte a las experiencias del MUS-E en un recurso aún más transformador y significativo para toda la comunidad educativa.
La danza tutting es un estilo de baile que se caracteriza por la creación de formas geométricas y movimientos angulares con las manos y los brazos. Inspirado en el arte del antiguo Egipto, especialmente en los jeroglíficos y las representaciones de figuras humanas en poses angulares, el tutting se ha convertido en una disciplina popular dentro de la danza urbana desde los años 80.
En las últimas décadas, hemos sido testigos de avances tecnológicos que han transformado profundamente nuestra sociedad. La digitalización ha permeado todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, desde la comunicación hasta la educación, modificando la manera en que interactuamos y aprendemos. Sin embargo, este vertiginoso progreso plantea interrogantes sobre cómo estas herramientas impactan en el desarrollo de los niños y adolescentes.
La Comunidad de Madrid es una región con un fuerte dinamismo económico, entre otros motivos, por ser sede de las principales instituciones públicas y muchas empresas y organizaciones privadas. También cuenta con el llamado “efecto capitalidad” que ha supuesto un impulso tanto económico como censal al atraer a miles de personas, empresas y organizaciones, convirtiendo a Madrid en un referente global en términos económicos, culturales y sociales. Sin embargo, eso no implica que este desarrollo haya sido equitativo ni proporcional, ni en la capital, ni en los 179 municipios que componen la región. 
El arte, en sus diversas formas, tiene un poder transformador en la vida de los niños y niñas, no solo al permitirles expresar emociones, sino también al ayudarlos a desarrollar habilidades esenciales como la empatía, la colaboración y la creatividad. Desde la danza, el yoga, la capoeira o el circo, las disciplinas artísticas tienen la capacidad de promover valores fundamentales que contribuyen a la construcción de una sociedad más justa y solidaria. A través del arte, los niños y niñas aprenden a trabajar en equipo, a ser conscientes de su entorno y a participar activamente en el cambio social.