La muerte ha sido, desde siempre, uno de los grandes temas del arte. Es a la vez misterio, ausencia y recuerdo. Frente al silencio irreversible que supone la pérdida, el arte ofrece palabras, imágenes y sonidos capaces de construir un puente hacia quienes ya no están. Desde las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique, hasta los retratos de Warhol que congelan el recuerdo de Marilyn, pasando por los tributos musicales a artistas fallecidos, cada disciplina utiliza sus propios lenguajes para transitar el duelo y convertirlo en memoria compartida.