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Este curso escolar ha marcado el inicio de una enriquecedora experiencia artística en el CEIP Miguel de Cervantes con la implementación del programa MUS-E, una iniciativa que ha llenado de expresión, imaginación y aprendizaje los espacios del centro y con el artista de artes escénicas Mario Marcol.
La imaginación ha sido, desde tiempos remotos, una herramienta vital para el ser humano. Mucho antes de la escritura o del cine, las historias se compartían oralmente en torno al fuego. Esas narraciones no solo servían para entretener, sino que eran la forma de transmitir saberes, advertencias y valores esenciales para la supervivencia. Con el tiempo, muchas de estas historias evolucionaron hacia los cuentos populares, destinados a preparar a los más pequeños para los retos del mundo.
El CEIP Encarna León de Melilla ha cerrado el curso con una experiencia que ha unido imaginación, teatro y educación emocional en una misma propuesta. Bajo la guía de la artista de teatro María Mansilla y dentro del programa MUS-E, los niños y niñas del centro han creado colectivamente una historia que ha servido como punto de partida para explorar sus propias emociones, entenderlas y compartirlas.
El paso de la Educación Primaria a la Secundaria es uno de los grandes hitos en la vida de cualquier niño o niña. Supone, además de un cambio de etapa académica, una transformación personal y emocional que marca el final simbólico de la infancia y el inicio de nuevas responsabilidades, relaciones y vivencias. Desde la psicopedagogía se reconoce este momento como un tránsito de gran carga simbólica: se deja atrás una etapa más protegida para adentrarse en un mundo de mayor autonomía, donde las decisiones empiezan a cobrar mayor peso y la construcción de la identidad se vuelve más compleja.
El teatro es una herramienta educativa con un enorme potencial para el desarrollo integral de niños y niñas. En el CEIP Miguel Bordonau de Burjassot (Valencia), el trabajo realizado a lo largo del curso con el artista Susu Benítez dentro del marco del programa MUS-E ha demostrado cómo esta disciplina artística puede fomentar la autoestima, la empatía y la cooperación desde edades tempranas.
El teatro musical es una de las disciplinas más completas en el ámbito de las artes escénicas. En el caso de la infancia, y especialmente en edades tempranas, su práctica no solo permite un acercamiento divertido al mundo del arte, sino que contribuye de forma directa al desarrollo físico, emocional y social del niño y la niña. Cantar, bailar, interpretar y trabajar en grupo genera confianza, refuerza la motricidad, impulsa la comunicación y promueve la empatía, todo ello desde la experimentación y el juego.
La Escola Cal Maiol de Barcelona volvió a unir este curso dos celebraciones clave en su calendario: el Día MUS-E y la festividad de Sant Jordi. En esta ocasión, la jornada giró en torno a los grandes musicales de la historia, con una propuesta escénica diseñada y guiada por la artista de danza Olga Ponce, que implicó al alumnado de todos los niveles en una muestra colectiva de creatividad, movimiento y memoria cultural.
La Escola Àgora, ubicada en el distrito de Nou Barris de Barcelona, ha desarrollado durante este curso una experiencia artística que va más allá del aula. En colaboración con el Equipamiento Integral de Nou Barris y la Fundación Yehudi Menuhin España, el centro ha puesto en marcha un taller de creación audiovisual con jóvenes del centro de primera acogida, dentro del marco del proyecto Proximitats.
Las disciplinas circenses, como el malabarismo, los equilibrios o los juegos acrobáticos, tienen un enorme potencial educativo cuando se integran en el aula. No solo ayudan a mejorar la coordinación, el equilibrio y la psicomotricidad, sino que también estimulan la creatividad, la atención y el trabajo en equipo. Estos lenguajes artísticos suponen una forma lúdica y participativa de trabajar competencias clave desde edades tempranas, además de fomentar la autoestima y la superación personal.
Este curso 2024–2025, el CEIP Valdemera de Velilla de San Antonio ha vivido una experiencia especialmente rica y transformadora a través del programa MUS-E, desarrollado por la Fundación Yehudi Menuhin e impartido por el artista Mario Marcol (Mario Martínez Colmenarejo).