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La creatividad es uno de los motores fundamentales de la experiencia humana. En el arte, en la ciencia, en la resolución de problemas cotidianos o en la evolución de nuestras sociedades, imaginar lo que aún no existe ha sido la clave para avanzar. Pero lejos de ser una cualidad exclusiva de unos pocos, la creatividad puede desarrollarse, entrenarse y fortalecerse desde edades tempranas, especialmente si se estimula desde el juego, el arte y la libertad de expresión.
El arte ha sido, una vez más, un canal que ha permitido abordar contenidos relacionados con la convivencia, la empatía y el respeto. La danza durante esta sesión en Melilla, en particular, ha ofrecido un marco donde cuerpo y mente han estado presentes simultáneamente, facilitando aprendizajes significativos que trascienden el espacio físico de la sesión. 
La imaginación ha sido, desde tiempos remotos, una herramienta vital para el ser humano. Mucho antes de la escritura o del cine, las historias se compartían oralmente en torno al fuego. Esas narraciones no solo servían para entretener, sino que eran la forma de transmitir saberes, advertencias y valores esenciales para la supervivencia. Con el tiempo, muchas de estas historias evolucionaron hacia los cuentos populares, destinados a preparar a los más pequeños para los retos del mundo.
El CEIP Encarna León de Melilla ha cerrado el curso con una experiencia que ha unido imaginación, teatro y educación emocional en una misma propuesta. Bajo la guía de la artista de teatro María Mansilla y dentro del programa MUS-E, los niños y niñas del centro han creado colectivamente una historia que ha servido como punto de partida para explorar sus propias emociones, entenderlas y compartirlas.
La adolescencia es una etapa de grandes cambios físicos, mentales y emocionales. En este periodo, el equilibrio entre cuerpo y mente es esencial para afrontar los retos diarios, tanto personales como escolares. El yoga, con su enfoque integral, se presenta como una herramienta valiosa para ayudar al alumnado a gestionar el estrés, mejorar su concentración, tomar conciencia de su cuerpo y cultivar hábitos de autocuidado y respeto.
El trabajo de los y las artistas que forman parte del programa MUS-E es el verdadero motor de esta metodología activa que pone el arte al servicio de la educación. Su labor va mucho más allá de impartir una disciplina artística: implica acompañar, inspirar, conectar con el aula y adaptarse a los contextos y realidades de cada centro. Son ellos quienes hacen posible que el arte se convierta en un lenguaje común, accesible, integrador y transformador.
La última sesión del programa MUS-E en el CEIP Velázquez de Melilla se ha convertido en una celebración colectiva donde el arte y el juego se han entrelazado para cerrar el curso con energía, emoción y aprendizaje compartido. La danza, como herramienta educativa, ha sido el eje de esta jornada final protagonizada por el alumnado y guiada por la artista Maribel Dimas
El CEIP Reyes Católicos de Melilla ha cerrado el curso con una propuesta escénica que va más allá de lo artístico: una obra colectiva que combina danza, música y teatro para abordar un problema presente en muchas aulas, el acoso escolar. Bajo el título “Cuento de primavera, se buscan valientes”, el proyecto se ha desarrollado dentro del programa MUS-E, con la participación activa del alumnado y el acompañamiento de la artista de danza Maribel Dimas.
La práctica del yoga en la infancia, más allá de sus beneficios físicos, se ha convertido en una valiosa herramienta para cultivar la atención, la autorregulación y el vínculo con los demás. Cuando se integra en el aula desde una metodología activa como la del programa MUS-E, se transforma en un espacio de cuidado, crecimiento y conexión, donde cada postura es también una oportunidad para educar en valores.
Dentro del programa MUS-E, el arte se convierte en una herramienta activa para el desarrollo integral del alumnado. A través de disciplinas como la danza, el teatro, las artes plásticas o el yoga, se crean espacios donde los niños y niñas no solo se expresan, sino que también aprenden a convivir, a gestionar sus emociones y a desarrollar habilidades esenciales para la vida en comunidad.