Proyecto Erasmus+ ‘Arte por la Convivencia’: Taller de compostaje en el CEIP Tomás y Valiente

 

Recogemos una experiencia realizada por el CEIP Tomás y Valiente, de Velilla de San Antonio, que se llevó a cabo el pasado curso 2017-2018, el 8 de abril, y en la que se buscaba compartir lo vivido con todos los países integrantes del Proyecto Erasmus + ‘Arte por la Convivencia’, del que la FYME forma parte.

Se trataba de abrir el centro educativo a ONGs y entidades que trabajan juntas desde el propio CEIP Tomás y Valiente y hacerlo con los propios alumnos como protagonistas, vinculando a toda la comunidad para trabajar por el principio del la defensa a la Tierra.

Así que se articuló una actividad educativa basada en una reunión de delegados que organizara un taller de compostaje con el objeto de hacer compost durante el curso a cargo de todos los niños y niñas del colegio.

Taller de compostaje

Y qué mejor manera de entender lo realizado que dar voz al propio centro para que nos narre lo vivido en esa jornada de pasado mes de abril:

-El día 8 hubo una reunión de delegados, nos reunimos en la Biblioteca y allí nos estaba esperando Diana, una chica que pertenece a la ONG ‘Amigos de la Tierra‘ que venía enseñarnos algo. Primero nos pidió que la ayudásemos a montar una caja que estaba desmontada en el suelo, fue como montar un puzzle. Tardamos un rato en conseguirlo, no fue fácil encajar las piezas.

Después nos pidió que pensáramos para qué podría servir esa caja y cada uno de los delegados fuimos diciendo lo que pensábamos. Todos coincidíamos en que la caja serviría para guardar cosas, hasta alguno de los pequeños dijo que serviría ¡para meterse él dentro!

Otros pensamos que parecía que serviría para echar dentro basura. Así poco a poco, hablando con Diana supimos que la caja que habíamos montado se llama compostador y que sirve para hacer compost

Ninguno sabíamos lo que era el compost y no lo habíamos visto, así es que Diana nos enseñó un bote lleno  que resultó ser tierra de color oscuro, limpia que olía simplemente a tierra.

Por último nos explicó cómo conseguirlo:

  • Primero debíamos llevar la compostadora a un lugar donde tuviese contacto con el suelo, ya que la parte de debajo de la caja no estaba cerrada.
  • Después tendríamos que llenarla con residuos orgánicos que son restos de vegetales que estuvieron vivos (frutas como las manzanas, peras, plátanos, hojas de árboles y arbustos y pequeños trozos de madera).  No se pueden echar frutas, sino sus restos, pieles, cáscaras y la parte interior que no comemos y que llamamos corazón.
  • Diana nos explicó que para convertir esos residuos orgánicos en compost tenemos la ayuda de unos animalitos que viven dentro de la tierra y que son las lombrices y los bichos bola o cochinillas. Es por eso que la parte de la caja que está en contacto con el suelo no tiene tapa, está abierta para que salgan de la tierra y salgan a comerse lo que vayamos poniendo en la compostadora.
  • Después de comerse los residuos, las lombrices y las cochinillas excretan, (como dijo uno de los delegados hacen “caca”), y así poco a poco se forma el compost.
  • Para que salga bien se necesita que el compostador esté protegido del sol, y  del viento y necesita también aire, por eso la caja tiene agujeros.
  • Instalamos el compostador en el jardín y lo llenamos. Primero con restos de hojas y ramas, después residuos de cocinar en el comedor (puerros, lechugas, etc…) y peladuras, corazones y cáscaras de manzana y plátano que trajeron algunos profesores.

Además, en este punto, Diana nos dijo que teníamos que tener mucho cuidado con varias cosas:

  • Una: los trozos que echamos al compostador tienen que ser pequeños. Tenemos que trocearlos antes de echarlos en el contenedor que va a estar en la entrada del jardín, allí pondremos los residuos de fruta de nuestros desayunos.
  • Dos: no debemos echar al contenedor ni restos de naranjas o mandarinas porque no les gustan a las lombrices ni a los bichos bola y si no se lo comen no se hace compost.
  • Tres: hay que vaciar el contenedor de residuos en la compostadora, una o dos veces en semana y removerlo bien con un removedor que nos ha dejado. Eso es así para que los residuos nuevos se vayan al fondo y así no vengan las moscas a comérselos y sean las lombrices, que están en la tierra, las que lo hagan.
  • Cuatro: ella vendrá a ver si lo estamos haciendo bien y si es así en el mes de junio ya tendremos un bues compost que utilizaremos para abonar las plantas de nuestro jardín.
  • Cinco: todas las clases removerán y vaciarán el contenedor de residuos en el compostador haciendo turnos rotativos para que todos seamos responsables de lograrlo.

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