
Continuamos con las entradas acerca del trabajo realizado por nuestros formadores el pasado fin de semana en el encuentro CODI-Arte. En esta ocasión, la etapa número 2 estuvo a cargo de Gabriela Waisberg, que trabajó con el alumnado del IES Barrio Loranca y del IES Joaquín Araújo los contenidos vinculados al área temática 2: seguridad y privacidad en redes sociales y plataformas online, con una aproximación centrada en la reflexión, la conciencia emocional y la mejora de la comunicación interpersonal.
El objetivo de esta área es capacitar al alumnado para identificar situaciones de riesgo en entornos digitales, proteger su información personal, prevenir formas de violencia como el ciberacoso y reflexionar sobre el impacto del uso de dispositivos móviles en la vida cotidiana y las relaciones sociales. En este marco, Waisberg desarrolló dinámicas orientadas a fomentar el pensamiento crítico y la toma de decisiones conscientes en el uso de tecnologías de comunicación.
Una de las actividades partió de una pregunta clave: ¿cómo afecta la actitud reflexiva o no reflexiva a la forma en que nos comunicamos en línea? A partir de esta premisa, el grupo se dividió entre perfiles reflexivos y no reflexivos, representados a través de frases, posturas corporales y debates breves sobre temas aparentemente triviales, que luego se conectaron con cuestiones más profundas sobre la comunicación digital. Se abrió así una reflexión compartida sobre los riesgos de la inmediatez, la impulsividad y la falta de filtros en la interacción online.
Otra de las sesiones abordó el impacto del uso inadecuado del móvil en las dinámicas familiares. A través de una representación, se escenificó un conflicto entre una hija y su padre, desencadenado por el uso de dispositivos. El diálogo que siguió permitió al grupo identificar conductas de maltrato, señalar la necesidad de respeto mutuo y destacar la importancia de cuidar las relaciones personales, también en los entornos digitales. Esta propuesta enlaza con uno de los principios clave del área temática 2: construir relaciones seguras y responsables en plataformas digitales.
En una tercera actividad, los participantes vivieron una experiencia guiada de escucha y atención plena. En círculo, con los ojos cerrados, respiraron al compás de una música suave, y luego compartieron sensaciones y emociones relacionadas con la presencia del otro. El ejercicio ayudó a reflexionar sobre la falta de conexión en las interacciones digitales y la importancia de aprender a estar presentes también en los espacios de comunicación online.
Finalmente, Gabriela Waisberg abordó el fenómeno del ciberacoso, diferenciándolo claramente del acoso tradicional. A través de un marco teórico claro, el grupo identificó las figuras implicadas, los signos de alerta y las acciones necesarias ante una situación de este tipo. Se reforzaron tres ideas fundamentales: saber reconocer el ciberacoso, no normalizarlo, y pedir ayuda a una persona adulta de confianza. A partir de ahí, los participantes representaron el proceso emocional que atraviesa quien sufre este tipo de violencia digital, desde el aislamiento hasta la recuperación. Una de las obras realizadas recibió el título “El corazón se siente triste”, expresión clara del impacto emocional que pueden tener las agresiones en línea.
El trabajo desarrollado por Gabriela Waisberg se enmarca plenamente en los objetivos del Programa CODI, que busca no solo dotar a niños y adolescentes de herramientas técnicas, sino también fomentar su capacidad para desenvolverse en el entorno digital con seguridad, empatía y responsabilidad.
Proyecto acogido al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia; financiado por la Unión Europea – Fondos Next Generation EU con el objetivo de formar en competencias digitales a niños y jóvenes de la Comunidad de Madrid, Programa de Competencias Digitales para la Infancia (CODI)




