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El Programa CODI (Competencias Digitales para la Infancia) se divide en cinco áreas temáticas que abarcan la práctica totalidad de la vida digital de un niño, niña, joven o adolescente en función de tres líneas aptas para diferentes edades.  Partiendo de esa base, la Fundación Yehudi Menuhin España ha adaptado esos contenidos a su propia metodología para creal el programa CODIArte cuto primer encuentro presencial se llevó a cabo el pasado fin de semana en el Albergue de La Esgaravita de la ciudad madrileña de Alcalá de Henares. En este encuentro se abordaron distintos aspectos del entorno digital en los que adolescentes de los IES Barrio Loranca y el IES Joaquín Araújo participaron de manera activa. Uno de los focos estuvo puesto en el trabajo sobre la identidad digital y la reputación online, ejes clave del área temática 3 del Programa CODI, que fue coordinado por María Martul, fotógrafa, profesional del audiovisual y doctoranda en comunicación.
Un simple folio puede convertirse en un instrumento cuando lo acompañan el ritmo, el cuerpo y la imaginación. Así lo han demostrado Sayuri y la comunidad educativa del CEIP Francisco Giner de los Ríos, en Andalucía, durante un taller intergeneracional en el que la música y el movimiento fueron protagonistas.
El juego de “Las Estatuas”, muy común en la infancia, es un ejercicio consiste en que los participantes detienen su cuerpo completamente en una determinada posición, como si fueran esculturas. A través de él pueden representarse todo tipo de situaciones, animales, acciones…
En ocasiones, el arte no solo transforma la mirada, también traza caminos vitales. Es el caso de Abir Zadak, quien comenzó su recorrido en MUS-E como niña participante del programa y que hoy, años después, ha regresado como artista de artes plásticas en la Ciudad Autónoma de Ceuta. Su historia, compartida en una conversación con Anabel Domínguez Contreras, directora de la Fundación Yehudi Menuhin España, es una de esas que nos recuerda el poder real de los procesos sostenidos y el impacto profundo que pueden tener las experiencias artísticas en el desarrollo personal.
Durante estas semanas os venimos ampliando la información del proyecto europeo Sing my Song en el que colaboramos junto a MUS-E Bélgica y que está coordinado por la Associação Yehudi Menuhin Portugal. En nuestra anterior entrada os contábamos los objetivos del programa para entender mejor qué se busca en este proyecto a la hora de emplear la música. Hoy nos centraremos en el conjunto de actividades artísticas basadas en la música como motor de inclusión, identidad y participación activa. Las acciones, que se despliegan en tres centros educativos de Portugal, España y Bélgica, comparten una misma filosofía: utilizar la música como espacio de encuentro cultural y educativo.
La magia, como disciplina artística, va más allá del espectáculo: es una herramienta pedagógica que despierta el asombro, invita a la reflexión y permite trabajar valores fundamentales de forma lúdica y participativa. En el CRA Gloria Fuertes de Extremadura, nuestra metodología pedagógica activa desde y con el arte se ha puesto en práctica a través de las sesiones que han tenido como eje central la gratitud.
Las artes escénicas han sido, desde sus orígenes, una herramienta poderosa para reflejar y transformar la realidad. A través del teatro, las sociedades han expresado sus inquietudes, valores y aspiraciones, utilizando la escena como espejo y catalizador de cambio.
En el IES Rafael Frühbeck de Burgos, situado en Leganés, Madrid, el arte se ha convertido en una herramienta para reflexionar, crear y también evaluar. En el marco del programa MUS-E, el artista de audiovisuales Ramiro Adrada ha desarrollado con los grupos del centro una propuesta centrada en la importancia de valorar el trabajo realizado como parte del proceso educativo. Entender la evaluación no como una meta final, sino como una oportunidad de mejora, ha sido el eje central de las sesiones.
Continuamos con las entradas acerca del trabajo realizado por nuestros formadores el pasado fin de semana en el encuentro CODI-Arte. En esta ocasión, la etapa número 2 estuvo a cargo de Gabriela Waisberg, que trabajó con el alumnado del IES Barrio Loranca y del IES Joaquín Araújo los contenidos vinculados al área temática 2: seguridad y privacidad en redes sociales y plataformas online, con una aproximación centrada en la reflexión, la conciencia emocional y la mejora de la comunicación interpersonal.
Las diferencias individuales no solo nos hacen únicos, sino que también enriquecen profundamente nuestra manera de ver el mundo y de relacionarnos con los demás. En una sociedad plural, aceptar y valorar lo distinto permite construir comunidades más inclusivas y creativas, en las que cada persona encuentra su lugar desde lo que la hace especial.