La FYME, con el Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza: los/las menores merecen un futuro

 

Cuando hablamos de pobreza, no nos referimos sólo en términos económicos o étnicos, sino pobreza cultural y de perspectivas de futuro. Hoy, 17 de octubre, desde la FYME y el Programa MUS-E subrayamos la necesidad de que los/as menores tengan un porvenir y una cultura.

Muchos de estos menores son incapaces de proyectarse en el futuro, y ésa es la mayor  pobreza. Cuando estos menores  aparecen vinculados a procesos marginalizadores relacionados con actividades no aceptadas socialmente — el absentismo, la falta de expectativas laborales y educativas, la aparición de discriminación ante la diferencia y la diversidad, estigmatización de la minoría étnica gitana, la desestructuración familiar — se hace necesario que puedan proyectarse, imaginarse y verse desde la personalización de valores de convivencia que evite la segregación en los centros, en sus barrios.

El sostenimiento de esos vínculos — que es lo que previene la exclusión — es lo que pretende el Programa, y potencia en estos menores  el que puedan visibilizarse con un futuro. Hemos constatado la necesidad de que exista un mensaje de horizontalidad y colocar en situación de igualdad a las distintas mentalidades, culturas y opciones, no para aceptar todo acríticamente, sino para que no existan sentimientos de superioridad. Hoy 17 de octubre, en el Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza, ponemos la necesidad de trabajar en este camino, porque como indicamos, la pobreza no sólo es en términos económicos, étnicos o culturales, sino también en lo que atañe a la ausencia de perspectivas de futuro para los menores. 

Por eso los mensajes y las opciones educativas, de codesarrollo e interculturales son las más oportunas y necesarias que se aplican, desde una dimensión transversal que precisa atender de forma especial la desigualdad de género, y la pervivencia de construcciones sociales sobre el hombre y la mujer que implican jerarquización, desigualdad, dominación y en muchos casos violencia. El crecimiento en contextos de ruptura provoca que se rompan los vínculos sociales. El sostenimiento de esos vínculos es lo que previene la exclusión, y la metodología empleada se revela como una excelente herramienta de intervención  a nivel social.

“Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro”

En septiembre de 1931, mucho antes del horror de la Guerra Civil que terminaría con su vida en 1936, Federico García Lorca inauguraba la biblioteca de su pueblo, Fuente Vaqueros. Y lo hacía con un discurso en el que repasó las bondades de los libros, la lectura, la cultura y las bibliotecas. Queremos rescatar aquí parte de aquellas palabras para subrayar la necesidad de acabar con otro tipo de pobreza, la cultural. Hay que luchar contra las carencias culturales e impulsar el Arte, porque la riqueza cultural es una garantía de un porvenir mejor para todos y para todas. Porque a través del Arte, de la cultura, se genera una corriente integradora que persigue acabar con las desigualdades y nos construye como mejores seres humanos. 

Lorca ya lo dijo en 1931:

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social“.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, y ¿dónde están esos libros?

Origen del Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza

El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza fue proclamado por la ONU en 1992, pero la primera vez que se celebró fue en 1987 en París, cuando más de 100.000 personas se reunieron en la Plaza del Trocadero para manifestarse a favor de los Derechos humanos y la libertad en honor a las víctimas de la pobreza, el hambre, la violencia y el miedo.

La convocatoria fue organizada por Joseph Wresinski, fundador del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo, quien organizó esta campaña y quiso celebrar el que se llamó en un primer momento Día Mundial para la Superación de la Pobreza Extrema.

Aquel día, en la Plaza de Trocadero, se inscribieron los principios de los Derechos Humanos en una losa conmemorativa, que de inauguró como parte de los actos contra la pobreza, y de la que se han hecho réplicas en todo el mundo. Una de ellas está en la sede de la ONU en Nueva York.

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