
El segundo trimestre en el CRA Tierra de Barros de Badajoz deja una imagen clara de cómo el arte atraviesa la vida del centro desde distintos lugares. La música con los grupos más pequeños, la formación compartida del profesorado y las jornadas abiertas con familias muestran un trabajo en el que el aprendizaje no se entiende como algo aislado, sino como una experiencia que se construye entre aula, comunidad educativa y encuentro.
Una de las escenas de este trimestre sitúa al artista de danza Pedro Cruz con los niños y las niñas del primer ciclo, guiándolos a través de la música. Sentados en el suelo del aula, el grupo participa levantando las manos y siguiendo el ritmo, en una dinámica donde la escucha, la atención y la expresión compartida forman parte del proceso. La música aparece aquí no solo como actividad artística, sino también como vía para activar la presencia, la emoción y el aprendizaje común.
Junto a ello, el trimestre también ha incluido una jornada de formación de maestros y maestras. Este aspecto resulta especialmente importante, porque el arte dentro del centro no se sostiene solo en la sesión con el grupo, sino también en la implicación del profesorado. Compartir un espacio de aprendizaje y colaboración refuerza el sentido educativo del proyecto y da continuidad a lo trabajado en el día a día del aula.
El trimestre ha tenido además una dimensión abierta a las familias en dos momentos distintos. En Corte de Peleas, la jornada de puertas abiertas reunió a padres, madres, niños y niñas en actividades lúdicas y de movimiento, generando un espacio de convivencia y cercanía. En Entrín Bajo, también dentro de las puertas abiertas para padres y madres, las familias participaron al aire libre en una experiencia basada en el movimiento, el juego y la expresión corporal, actuando junto a Esther García, artista de danza. En ambos casos, el arte se convierte en un puente entre escuela y comunidad.
Eso es precisamente lo que deja ver este resumen del trimestre: que el arte no se limita a una producción final, sino que ayuda a relacionarse, a compartir y a aprender juntos y juntas. En el CRA Tierra de Barros, la música, el movimiento y la formación han seguido construyendo una comunidad educativa que se encuentra y se reconoce también desde la experiencia artística.
Este programa es posible gracias a la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura, la Diputación de Badajoz y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco de los programas EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia y EmpoderArte.



