El CRA Maestro Don Victoriano Mateos de Extremadura abre un espacio de formación con familias desde el arte y los cuidados

 

La relación entre familia, educación y arte puede generar espacios muy valiosos cuando se trabaja desde la experiencia compartida. No se trata solamente de transmitir ideas, sino de vivirlas en primera persona a través del cuerpo, del juego y de la escucha. Eso es lo que ha ocurrido en la formación con familias desarrollada dentro del programa MUS-E en el CRA Maestro Don Victoriano Mateos de La Cumbre y Plasenzuela, junto a Sonia Rodríguez (Soñiky).

En esta ocasión, la propuesta ha puesto el foco en cuestiones que atraviesan la vida cotidiana de cualquier hogar: el juego, la inteligencia emocional, los cuidados y la importancia de la delicadeza y la empatía en la convivencia familiar. Desde el propio centro lo explican así:

Dentro del programa MUS-E hemos llevado a cabo una formación con familias en el CRA Maestro Don Victoriano Mateos de La Cumbre y Plasenzuela, con asistencia de 16 personas, centrada en el juego, la inteligencia emocional, los cuidados y la importancia de la delicadeza y la empatía en la convivencia familiar.

A través de herramientas artísticas como la danza, el juego y el circo, se han desarrollado dinámicas participativas que han permitido a las familias reflexionar sobre la importancia del acompañamiento emocional, la escucha y el tiempo compartido con sus hijos e hijas. Estas actividades han favorecido espacios de encuentro, disfrute y aprendizaje conjunto.

La formación ha puesto en valor el papel de las familias como pilar fundamental en el desarrollo integral del alumnado, reforzando vínculos afectivos y promoviendo una educación basada en el respeto, el cuidado y la empatía.

 

La propuesta muestra con claridad cómo el arte se relaciona con lo que se ha trabajado. La danza, el juego y el circo no aparecen aquí como simples recursos de animación, sino como lenguajes que ayudan a reflexionar sobre la convivencia, los vínculos y la forma en que madres y padres acompañan a sus hijos e hijas. A través de dinámicas compartidas, el cuerpo entra en juego, la escucha se vuelve más consciente y el encuentro se convierte en parte central del aprendizaje.

Hay además una idea de fondo que conviene subrayar: cuidar también se aprende. Y ese aprendizaje no siempre pasa por una explicación teórica, sino por experiencias en las que las personas adultas pueden parar, observarse y pensar juntas cómo acompañar mejor. 

 

No te pierdas el vídeo de la sesión:

 

 

 

Este proyecto es posible gracias  a la colaboración de la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura, a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco de los programas EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia y EmpoderArte.