
En el CEIP Santa Engracia de Badajoz, el trabajo plástico sigue creciendo a partir de procesos que se enlazan unos con otros y que van dejando huella en distintos espacios del centro. Tras las creaciones realizadas para la celebración del 8M, entre ellas un mural en el que aparecen un paraguas y la lluvia, el trabajo junto a José Manuel Gamero Gil, artista de artes plásticas, ha continuado con nuevas intervenciones vinculadas al Día del Centro y con el inicio de otros murales destinados a diferentes zonas del colegio.
La propuesta ha tenido varias líneas de desarrollo. Por un lado, se ha trabajado en el retoque y completado de murales con motivo del Día del Centro. Por otro, han comenzado nuevas creaciones para la zona de siembra vegetal y para el escenario del salón de actos. De este modo, el arte no se ha limitado a una actividad puntual, sino que se ha incorporado a la vida del centro como una práctica que transforma los espacios y acompaña procesos que se van construyendo con continuidad.
Hay además una idea de fondo que articula este trabajo: desde las artes plásticas se ha construido un símil con la naturaleza para su defensa. La imagen de plantar una planta, dejarla crecer y cuidarla sirve aquí como punto de partida para pensar la relación entre naturaleza y sentimientos. Esa conexión da sentido a la propuesta, porque permite que la creación visual no se quede solo en el resultado material del mural, sino que abra también una reflexión sobre el cuidado, el tiempo, el crecimiento y la responsabilidad compartida.
El arte se relaciona con lo que se ha hecho de una forma muy clara. Pintar un mural implica observar, decidir, componer y construir una imagen común, pero también puede ayudar a hacer visible una idea. En este caso, esa idea pasa por vincular el cuidado de la naturaleza con el cuidado de aquello que sentimos. La planta que crece y necesita atención se convierte así en una imagen que ayuda a pensar otros procesos humanos, igualmente ligados al acompañamiento y a la constancia.
El hecho de que estas intervenciones se sitúen en lugares concretos del centro, como la zona de siembra vegetal o el escenario del salón de actos, refuerza además el carácter compartido del trabajo. Los murales pasan a formar parte del entorno cotidiano de niños y niñas, docentes y familias, y convierten el espacio escolar en un lugar donde el arte dialoga con la vida del centro.
Este proyecto es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Igualdad, la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura, la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia y de la Responsabilidad Social Corporativa de ERG Evolving Energies.




