Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026: el CEIP Vicálvaro de Madrid incorporó el voluntariado a una jornada de arte compartido

 

Fotografía, animación, plástica, teatro, danza e improvisación convivieron durante una misma jornada en el CEIP Vicálvaro de Madrid. Entre quienes ayudaron a hacer posible aquel encuentro de 2019 estaban también dos personas voluntarias, implicadas directamente en el trabajo artístico desarrollado con los niños y niñas del centro.

Ese Día MUS-E en el que se implicaron tanto el alumnado como sus familias, recogía una jornada en la que el centro reunió distintas disciplinas artísticas y abrió también espacio a la colaboración de las familias. Durante la mañana se desarrollaron talleres con los diferentes grupos y, entre ellos, dos tuvieron una vinculación directa con el voluntariado: el de fotografía, desarrollado con la voluntaria Anarita, y el de plástica, en el que colaboró la voluntaria Paula.

Este ejemplo permite detenernos en una forma muy concreta de entender la acción voluntaria. En este caso, las personas voluntarias no aparecían únicamente vinculadas a tareas de organización o apoyo, sino que aportaban conocimientos y recursos artísticos dentro de las actividades del propio centro. Su colaboración se integraba así en el proceso creativo y educativo junto al resto de disciplinas presentes durante la jornada.

Durante la tarde, la actividad continuó en el patio con propuestas de teatro, palabra, movimiento, hip hop e improvisación. Allí coincidieron alumnado, profesorado y familias, completando una jornada en la que diferentes personas y lenguajes artísticos compartieron un mismo espacio.

Recuperamos esta experiencia dentro del Año Internacional de las Personas Voluntarias porque muestra algo importante: el voluntariado puede incorporarse de manera natural a la vida de un centro educativo y hacerlo desde capacidades muy distintas. Una persona puede colaborar desde la fotografía; otra, desde las artes plásticas; otras pueden hacerlo desde la organización, la comunicación, la formación o el acompañamiento. Lo que une esas aportaciones es la decisión de dedicar tiempo y conocimientos a un trabajo compartido.

En el CEIP Vicálvaro, esa implicación voluntaria se hizo visible en actividades concretas. Los niños y niñas pudieron acercarse a distintas disciplinas y trabajar con personas que se sumaban al proyecto aportando su experiencia artística. No era una colaboración separada del resto de la jornada, sino integrada en ella.

Esta dimensión resulta especialmente relevante cuando hablamos de voluntariado desde el arte. Cada persona llega con unas capacidades y una trayectoria diferentes, y esa diversidad puede convertirse en un recurso para los centros educativos. La acción voluntaria permite incorporar conocimientos, miradas y formas de expresión que enriquecen los procesos colectivos.

La noticia de 2019 deja además un testimonio audiovisual que permite seguir dando valor a ese trabajo siete años después. Los cuatro vídeos del taller de animación fotográfica forman parte de la publicación original y recogen una de las actividades desarrolladas con la colaboración voluntaria. Todo ello ha quedado reflejado en las piezas audiovisuales que acompañaban aquella noticia y que hoy nos permiten volver sobre esa experiencia.