Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026: Cristina Amat llevó desde Sabadell el compromiso voluntario de la FYME hasta Senegal

 

Hay experiencias que muestran que el voluntariado no termina donde empieza una actividad. Puede atravesar un centro educativo, continuar en otro país y regresar después convertido en aprendizaje, compromiso y nuevas formas de mirar lo que hacemos. Esa dimensión aparece con claridad en la trayectoria de Cristina Amat, directora y coordinadora MUS-E de la Escola Joan Maragall de Sabadell, que en 2022 compartía con la FYME su experiencia como voluntaria dentro de la campaña Enséñame África.

La noticia original, “Cristina Amat: ‘Los maestros y las maestras no dicen que hacemos MUS-E sino que somos un cole MUS-E’”, recogía una conversación sobre la Agenda 2030, el día a día del centro y el trabajo voluntario desarrollado por Cristina. Entre esas experiencias aparecía su participación en la campaña Enséñame África y en acciones realizadas en Senegal, donde el compromiso de distintas personas había contribuido a la construcción de aulas y letrinas en zonas rurales y a la dotación de material escolar.

Ese recorrido permite detenernos en una forma de voluntariado que va más allá de la colaboración puntual. En este caso, implicarse significó desplazarse, conocer otras realidades y participar en acciones concretas vinculadas a la educación. La experiencia voluntaria se conectaba así con un objetivo compartido: contribuir a mejorar las condiciones educativas de niños y niñas en contextos rurales de Senegal.

Cristina Amat hablaba además desde una doble perspectiva. Por un lado, como directora y coordinadora de un centro educativo que había integrado la metodología MUS-E en su identidad cotidiana. Por otro, como persona que había participado directamente en acciones de voluntariado. Esa combinación le permitía relacionar lo vivido fuera del centro con cuestiones que después formaban parte de la educación diaria: la igualdad, el respeto, la conciencia social y la necesidad de asumir responsabilidades ante lo que sucede más allá de nuestro entorno inmediato.

La entrevista publicada en 2022 daba también un peso importante a la Agenda 2030. Cristina defendía la necesidad de educar desde las bases para poder avanzar hacia un futuro mejor y señalaba que todavía quedaba camino por recorrer para que esa conciencia fuera realmente efectiva. Esa mirada encuentra un vínculo claro con el voluntariado: comprender los retos sociales es importante, pero también lo es dar el paso hacia la acción.

Y precisamente ahí reside una de las aportaciones más importantes de las personas voluntarias. El voluntariado permite transformar una preocupación en una respuesta concreta. En el caso de Enséñame África, esa respuesta se materializó en recursos educativos, infraestructuras y acciones desarrolladas sobre el terreno. Cada persona implicada contribuyó desde sus posibilidades a que esos proyectos pudieran avanzar.

Recuperamos esta noticia dentro del Año Internacional de las Personas Voluntarias porque permite recordar que la acción voluntaria también crea puentes entre territorios y comunidades. Sabadell y Senegal aparecen unidos en una misma trayectoria personal, conectados por una experiencia que parte de la educación y encuentra en el voluntariado una manera de ampliar su alcance.