
El 8 de marzo con motivo del Día Internacional de la Mujer, y dentro del programa Derechos con Enfoque Integrado de Género e Identidad Sexual, desde el Ámbito Educativo financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, los alumnos y alumnas del IES Barrio Loranca de Fuenlabrada han participado activamente en talleres-laboratorios organizados por la FYME sobre los principios de igualdad y no discriminación, basados en el respeto a la diversidad de identidades y expresiones de género.
En las sesiones se ha reflexionado sobre lo que significan las etiquetas como categorías en las que se meten a las personas y se les juzga según sus características, y, en base a ellas, se les priva de derechos humanos y de una participación justa en la vida social. Estas categorías se nos imponen desde distintos entornos de la sociedad sin haber preguntado si es así como queremos definirnos. Nuestras vidas son nombradas como categorías especiales, que no pasan desapercibidas y se convierten en etiquetas que se cosen y se transforman en identidades.
De esta manera, nos encontramos con personas que tienen etiquetas similares, confrontamos nuestras experiencias y descubrimos que no estamos solos. Nos unimos y nuestras voces empiezan a molestar a esa parte del mundo que no necesita etiquetas, el mundo ordinario, que no se define por categorías particulares, porque encaja o se acerca lo suficiente a una norma ficticia que establece los límites entre estar dentro o fuera, entre gozar de los mismos derechos o tener que luchar por conseguir aquellos que ellos consideran obvios.
Las etiquetas no las eliges, te llegan cuando el mundo se da cuenta de que algo en ti no coincide con las expectativas, que no correspondes a un modelo ideal de ser humano creado. Sin embargo, el problema no está necesariamente en la etiqueta en sí, sino en el valor que se le atribuye; está en el desequilibrio de poder que genera entre quienes son marcados como diferentes y, por lo tanto, discriminados y mantenidos al margen o fuera de los márgenes de la sociedad.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid

