GenerArte: Planta tu semilla, haz voluntariado

 

”No desprecies tus aportes a la humanidad. Cada diminuta acción amable, también cuenta”.

Lailah Gifty Akita

Muchas veces, y como apunta la cita que encabeza esta entrada, tendemos a menospreciar lo pequeño. Las pequeñas cosas, las hazañas apenas conocidas, los gestos diminutos parecen cosas baladíes, que no aportan, casi como si fueran una pérdida de tiempo y energía. Sin embargo, la persona que recibe una caricia en un momento de dolor, el sediento al que, sin saberlo, se le ofrece agua o, simplemente, quien recibe una simple llamada telefónica en medio de una tarde de hastiada soledad, reciben ese pequeño gesto como algo que realmente les cambia la vida.

Porque las cosas pequeñas esconden el potencial de las grandes transformaciones. Eso es también el voluntariado. Esos pequeños gestos que hace la gente de forma altruista que a ellos “no les cuesta” pero que pueden llegar a transformar radicalmente la vida de la gente. Un ejemplo, simplemente, la cantidad de familias que acogieron a niños, incluso familias enteras cuando estalló el conflicto en Ucrania les han cambiado la vida, puede que incluso se la hayan salvado.

Por eso no hay que desperdiciar lo pequeño, ni pensar que hacemos poco como voluntarios. No tenemos que restar importancia a nuestros pequeños gestos con aquellos que los necesitan. Esa es una de las cuestiones que trabajamos con nuestros voluntarios del programa GenerArte empleando el símil y el arte como forma de concienciar, asumir y transformar el pensamiento de nuestros “pequeños” héroes.

El símil en cuestión que hemos empleado en este taller es el de la semilla. Una cosa realmente pequeña que tiene el potencial de dar vida y transformarse en un enorme y vigoroso árbol. Eso es el voluntariado, esa semilla que plantamos para tener un mundo mejor, más justo en donde las oportunidades sean para todos, semillas que brotarán antes o después, al igual que en la naturaleza.

Y como hacemos cosas diferentes para tener resultados diferentes, hicimos nuestras propias flores por medio de estampación con bolsas de plástico (para crear las flores) y con cartones para hacer los tallos, obteniendo un bonito resultado, tan bonito, como los resultados que se obtienen de la labor voluntaria

 

 

El programa es posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Madrid a través de su Dirección General de Participación Ciudadana.