
“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.
Eduardo Galeano
Hay algo que cambió la vida del ser humanos. La luz. Ya sabemos que la luz es imprescindible para muchas cosas, quizás la más obvia es poder ver. Pero fue el descubrimiento de la luz eléctrica y su expansión a las ciudades y el alumbrado público lo que hizo que las ciudades cobraran una nueva vida, ya no era necesario refugiarse en el domicilio al caer el sol, ya podíamos ver los peligros de la noche y, la oscuridad, empezó a dar menos miedo.
Un cambio al que, por supuesto, no fue ajeno Madrid lo que le ha convertido en una de esas urbes “que nunca duerme” y que tiene vida a cualquier hora. Pero dijimos que la luz nos permite ver…
Y en una ciudad hay muchas formas de “ver” y de “arrojar luz”. Y es en este uso metafórico de las palabras donde el voluntariado ha dado otra nueva vida y otro cambio sustancial a las ciudades, transformándolas a mejor, a darles humanidad desde todos los ámbitos, incluido el escolar con programas apoyados por el ayuntamiento de Madrid como este GenerArte que busca el convertir a los centros escolares en agentes del cambio mediante acciones concretas a través del arte para la concienciación y para dotar a la comunidad educativa de las herramientas educativas para ejercer estas acciones voluntarias en el entorno inmediato.
Por eso escogimos un elemento real como la luz y decidimos dotarlo de todo su potencial metafórico a través del lightpainting o pintura de luz, una técnica fotográfica (que por supuesto, necesita luz para que se vea la imagen) consistente en hacer fotos a velocidades cortas.
Así, mientras la foto se hace, movemos las luces y podemos crear obras poéticas y hermosas o, como es el caso de este ejercicio que hemos hecho en los centros adscritos al programa, hemos visibilizado conceptos ligados a campos donde es posible la acción del voluntariado. Bien mediante dibujos esquemáticos o escribiendo palabras concretas, hemos visibilizado cosas que, a priori, no se ven.
Porque la magia de esta técnica es que el dibujo o la palabra no se ven hasta que ves el resultado final, lo que nos ha servido para reflexionar sobre aquellos ámbitos en los que el voluntariado es necesario y que podemos ver si ponemos el foco en ellos. Porque si caminamos siempre con las orejeras puestas, no podremos cambiar nunca lo que no vemos y, juntos, podemos hacer de Madrid una ciudad aún mejor.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Madrid a través de su Dirección General de Participación Ciudadana.



