
La artista de artes plásticas y danza Gabriela WaisBerg ha trabajado con los chicos y chicas del CEIP Miguel de Cervantes de Mejorada del Campo las emociones: las conocidas y que ellos y ellas sienten y emociones nuevas. Así se desarrolló la sesión:
Comenzamos con una dinámica en la que decimos nuestro nombre y cómo nos sentimos. Ya hemos aprendido que decir simplemente “bien” o “mal” no nos alcanza, porque podemos expresar muchas más cosas sobre lo que sentimos. Por ejemplo, paz y un poquito de tristeza…
Cuando aparece una emoción nueva que no habíamos escuchado antes, hacemos un movimiento con las manos como parte de nuestro ritual. Nos miramos y decimos: “una emoción nueva”, y entre todas y todos profundizamos en qué significa esa emoción. En la sesión pasada apareció la palabra «oscuridad». En esta sesión han surgido dos emociones nuevas: «intrigada» y «agradecida», esta última dicha por la profe.
A partir de ahí, pasamos a otra dinámica. Cerramos los ojos, colocamos una mano en el corazón y miramos hacia dentro para ver si sentimos agradecimiento y por qué. Algunas respuestas fueron: «Yo me siento agradecida por tener a mi mamá y a mi papá», «yo me siento agradecida por tener a nuestra profe». Entonces preguntamos: ¿a quién más le damos las gracias? ¿al director del cole? ¿al conserje?
En ese momento, compartimos un secreto: también podemos dar las gracias por lo que tenemos… ¡a la vida! Nos preguntamos: ¿qué gesto o postura podemos hacer para expresar ese agradecimiento a la vida? Nos quedamos un momento sintiendo la vida, reflexionando que es un regalo que debemos cuidar. ¿Qué cosas forman parte de la vida? Los animales, las personas, las abuelas…
Y también podemos agradecer a nosotras y a nosotros mismos. Por ejemplo: «yo me agradezco a mí…» porque eso me ayuda a aprender muchas cosas. Una niña o un niño dijo: «Yo agradezco ser cotilla», aunque este ejemplo no funcionó del todo bien… Volveremos a esto en otras sesiones.
Es una delicia trabajar de esta forma con ellos y ellas.
En las fotos vemos los diferentes momentos de la sesión como la respiración profunda abdominal (hay que mover el océano-barriga para que el barquito se mueva), escuchar el corazón de los compañeros y compañeras (luego seguimos el ritmo y observamos cómo cambia con diferentes emociones), lo hacemos con música. También hay baile con los isquiones, baile en el suelo, meditación para sentir la respiración y darnos cariño y paz.
Este proyecto ha sido posible gracias a la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid y a la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid.


