La motricidad fina se desarrolla a través de la práctica y la repetición de movimientos precisos, lo que permite a los niños y niñas mejorar su coordinación y control motor. En la educación, con los más pequeños y pequeñas, se enfatiza la importancia de desarrollar la motricidad fina a través de actividades como el dibujo, la pintura o la creación de objetos como ha sido el caso en el CEIP Hipódromo de Melilla.