Muere la princesa Irene de Grecia, Vicepresidenta de la Fundación y una persona comprometida con las causas sociales.

 

La Fundación Yehudi Menuhin España lamenta profundamente el fallecimiento de la Princesa Irene de Grecia, vicepresidenta de nuestra entidad y figura clave en su historia y desarrollo. Su vinculación con la Fundación no fue únicamente institucional: fue una presencia activa, constante y comprometida, desde sus inicios en 1999 ( siendo fundadora junto a Yehudi Menuhin), hasta las múltiples iniciativas impulsadas desde su responsabilidad como vicepresidenta.

Nieta de reyes, hija de reyes, hermana de reyes y reinas y tía de reyes, para quienes formamos parte de la Fundación fue, ante todo, una persona cercana, vital y profundamente curiosa. Interesada en conocer de primera mano el trabajo que se realizaba, aportando ideas y reflexiones que nacían de una convicción firme: la necesidad de construir un mundo más justo y en paz. No es casual que su nombre, Irene, signifique precisamente “paz” en griego, un valor que atravesó toda su vida personal y pública.

A la Princesa Irene la unió a Yehudi Menuhin un mismo espíritu humanista y un profundo amor por la música entendida como expresión directa del corazón. La música fue también para ella un refugio y una vía de escape en una biografía marcada por dificultades personales en un periodo  convulso de la historia de Europa. Tal como recoge el libro  biográfico Irene de Grecia La Princesa Rebelde escrito por Eva Celada, se formó musicalmente con el propio Yehudi y llegó a convertirse en una concertista casi profesional, actuando tanto en Europa como en Estados Unidos.

Quienes trabajamos en la Fundación la recordamos, sobre todo, como una persona sensible, afectuosa y de trato exquisitamente amable. Siempre tenía palabras de apoyo y reconocimiento, y una preocupación constante por los niños y niñas en situación de vulnerabilidad y por sus familias. Esa mirada dirigida a las personas más desfavorecidas la llevó también a crear la Fundación Mundo en Armonía, una iniciativa solidaria con una clara vocación internacional.

Fue precisamente desde esa dimensión europea y solidaria desde donde conoció a nuestro presidente, Enrique Barón, cuando este presidía el Parlamento Europeo. En un contexto de excedentes alimentarios en Europa, Irene se preguntó cómo aquello que sobraba y se destruía podía convertirse en un recurso vital en países como la India. De ese planteamiento nació Mundo en Armonía, con el objetivo de canalizar excedentes de alimentos de la Unión Europea hacia quienes más los necesitaban, un proyecto que tuvo una notable acogida.

Hoy, en el momento de su despedida, recordamos también unas palabras que dejó escritas en su biografía al referirse al cáncer que logró superar. En ellas afirmaba que aprendió a no tener miedo, porque «las cosas pasan aunque tengas miedo, por lo que es mejor ser positivos, tener fe y aceptar que puedes morir. Hay que estar preparado. Saber que esta vida no lo es todo y que hay otra vida más allá». Con esa serenidad, seguro que en esa otra vida ya se encuentra conversando y proyectando nuevas ideas junto a su querido amigo Yehudi Menuhin.

Descanse en Paz.

La Princesa Irene de Grecia junto a S. M. La Reina Dª. SOdía y Enrique Barón, presidente de la Fundación Yehudi Menuhin España