Los chicos y chicas del CEBIP Antonio Machado de Madrid crean su propio fantasma y descubren qué significa serlo

 

El arte, una vez más, nos ha permitido ir más allá y dejar volar la imaginación asociando ciertos términos con situaciones del día a día. Junto con el artista de audiovisuales Ramiro Adrada, los niños y niñas han podido trabajar durante una de las sesiones en torno al concepto de “fantasma”. A través de una metodología activa basada en la exploración del espacio, el cuerpo, la voz y el juego, la actividad propuso reflexionar de forma adaptada a la edad sobre el significado de esta palabra y sus diferentes usos en el lenguaje cotidiano.

La sesión en el CEBIP Antonio Machado de Majadahonda, en Madrid, constó de varias partes: primero pensar y compartir, luego crear. Así nos contaba el propio artista acerca de la actividad y su desarrollo: 

Hablamos con los pequeños de lo que significa ser un fantasma, adaptándolo a su edad:  la expresión «ser un fantasma» tiene varios significados, pero principalmente se refiere a una persona que presume o miente sobre sus logros o posesiones, sin que esto sea cierto. También puede usarse para describir a alguien que se comporta de manera poco seria o irreal.

Tras ello, jugamos con diferentes telas en el espacio creando nuestros propios espacios por medio de mesas, sillas y las propias telas, para terminar creando nuestros propios fantasmas, dándoles vida, poniéndoles voz y jugando con ellos. Una forma divertida de reflexionar sobre nuestros comportamientos y mentiras de cara, normalmente a ser aceptados, valorados y queridos por los demás, además de crear nuestros propios juguetes.

La creación de los fantasmas funcionó como un recurso para revisar, de manera lúdica, cómo se manifiestan estos deseos y cómo afectan a las relaciones con el entorno. En este caso, el proceso artístico permitió abordar una temática que puede estar presente en el día a día de niñas y niños, ayudándoles a identificar ciertas actitudes y a expresar, mediante el juego, emociones o comportamientos que habitualmente no se verbalizan.

 

 

Actividades como esta también contribuyen a desarrollar habilidades como la cooperación, la escucha y la conciencia del cuerpo en relación con el espacio y con las demás personas. A través de un elemento simbólico como el fantasma, niñas y niños exploraron posibilidades expresivas y creativas, mientras reflexionaban sobre la autenticidad, el deseo de pertenencia y la forma en que se relacionan con las personas que les rodean.

El resultado final del trabajo quedó recogido en un vídeo. En él, pueden verse las creaciones visuales elaboradas por niñas y niños, una colección de fantasmas únicos que podéis ver a continuación, creados en un entorno donde el arte se pone al servicio del desarrollo personal y colectivo:

 

 

Este proyecto ha sido posible gracias a la colaboración del Ministerio de Inclusión Seguridad Social y Migraciones, la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid, a la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento de Majadahonda.