La alegoría de la huerta en el IES Telesforo Bravo de Canarias con arte, participación y cuidado del entorno

 

En el IES Telesforo Bravo, en Canarias, el trabajo con murales sigue formando parte de una línea sostenida en el tiempo. Desde hace ya cinco años, esta práctica se desarrolla como una forma de fomentar la participación de alumnos y alumnas y de maestros y maestras, vinculando la creación plástica con los valores que el centro trabaja en consonancia con el programa MUS-E. En esta ocasión, la propuesta se concreta en “La alegoría de la huerta”, un trabajo realizado junto a Salvatore Cibelli, artista de artes plásticas, para la decoración de la entrada de la huerta escolar.

El mural parte de una idea clara: hacer visible la importancia de la huerta como espacio educativo y como lugar de relación con el medio ambiente. No se trata solo de embellecer un entorno del centro, sino de dar forma visual a una serie de objetivos que conectan el arte con el cultivo, la alimentación y la memoria cultural. Entre ellos, estimular a la comunidad a participar en el cultivo de hortalizas y fruta ecológica, reforzar la relación entre consumo y salud pública, y reflexionar sobre la autosuficiencia, el consumo y la alimentación natural y biológica.

A partir de ahí, la creación plástica se convierte en una herramienta para pensar cuestiones muy presentes en la vida cotidiana. Cultivar no aparece solamente como una actividad práctica, sino como una forma de comprender mejor de dónde vienen los alimentos, qué relación existe entre producción y salud, y cómo el cuidado del entorno influye también en la manera en que vivimos. El arte se relaciona así con lo que se ha hecho porque permite convertir estas ideas en una imagen compartida, visible y permanente dentro del centro.

 

 

La propuesta incorpora además una dimensión de memoria, recordando la importancia que la agricultura ha tenido a lo largo de la historia y haciendo referencia a la antigua Grecia a través de la figura de Deméter. Esa presencia amplía el sentido del mural: la huerta escolar no se entiende solo desde el presente, sino también como parte de una herencia cultural en la que la tierra, el alimento y el cuidado de los ciclos naturales han ocupado un lugar central.

Han participado en este proceso alumnos y alumnas de 1º de ESO a 4º, lo que refuerza el carácter colectivo del trabajo. Esa participación conecta de forma directa con los valores del programa MUS-E y con la mirada de la Fundación, donde el arte se entiende como una vía para la convivencia, la implicación y la construcción compartida. 

 

El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes del Gobierno de Canarias, la Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias del Gobierno de Canarias, a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por una Juventud Activa y una Ciudadanía Democrática y de la Responsabilidad Social Corporativa de ERG Evolving Energies.