‘Emocionando nuestra mirada’: trabajando las emociones en el CEIP Andalucía (Sevilla)

Seguimos sin pausa y sin perder el ánimo contando lo realizado por nuestros centros antes de que el coronavirus lo frenara todo. Ahora, ponemos los ojos en Sevilla.

En el Taller MUS-E de Plástica hemos continuado el trabajo iniciado en el curso pasado. Si entonces experimentamos los sentidos a través de la vista, para profundizar en nuestra mirada, en este curso hemos ido más allá y hemos experimentado nuestras emociones para profundizar en nuestra mirada creativa. Porque observar el mundo con una mirada creativa nos proporciona alternativas para entenderlo con otros puntos de vista”, apuntan desde el CEIP Andalucía, de la ciudad hispalense, que nos ofrece una perfecta narrativa del desarrollo de estas actividades.

Hemos experimentado nuestras emociones para profundizar en nuestra mirada creativa”

Hemos abordado este trabajo desde la perspectiva de que toda emoción negativa tiene como reverso otra positiva. Así, si tenemos esto en cuenta, cuando estemos sintiendo una emoción negativa quizás podamos intentar darle la vuelta hacia una positiva”.

La envidia y el amor

Desde este punto de vista, hemos trabajado la envidia y su reverso, el amor. Para la envidia, nos hemos dividido en parejas y hemos escrito, sobre cartulina roja con rotulador negro, algo que envidiábamos de esa persona que nos había tocado. Como la envidia es una emoción que, si la dejamos en nuestro interior, tiende a crecer y a ocupar todo nuestro espacio, le hemos echado agua a lo que hemos escrito, para que el agua se lo llevara y la envidia no se nos quedara dentro”.

¿Y para el amor? “Para el Amor, a esa misma persona de la pareja que nos había tocado, le hemos mandado una caricia (algo que nos gustaba de ella) y un dibujo mágico: un dibujo hecho con cera blanca sobre cartulina blanca, para que lo descubriera al pasarle una capa de témpera aguada por encima”.

Ira y calma

Con estos dos conceptos también se ha desarrollado un interesante ejercicio de trabajo. “También hemos trabajado la ira y su reverso, la calma. Para la ira, hemos roto papeles de periódicos y revistas al son de una música airada. Tras una relajación, necesaria para serenar nuestra energía, hemos observado cómo se ha quedado el aula después de nuestra ira. Y hemos reflexionado: al experimentar la ira, nuestro cuerpo se queda por dentro igual que vemos ahora el aula y, de la misma manera que no podemos irnos dejándola así, tampoco podemos dejar nuestro cuerpo sin “recogerlo” después de un episodio de ira. Para simbolizar esta reflexión, hemos ido reuniendo los papeles destrozados y hemos hecho un collage, al que le hemos añadido témpera roja, amarilla o negra. Y el resto lo hemos recogido, dejando el aula como nos la habíamos encontrado”.

¿Y para la calma? “Para la Calma, hemos trabajado en parejas, haciendo caminos con nuestros dedos en pequeños jardines zen de arena y de agua. En estos jardines hay obstáculos que representan las dificultades que nos podemos encontrar en la vida. Y no podemos pasar por encima de ellos sin más, como si no existieran. Tenemos que rodearlos, conocerlos y buscar caminos alternativos que nos permitan seguir moviendo nuestros dedos por la cubeta. Y, además, al trabajar con otra persona, aprendemos también a darle espacio para que consiga también moverse por el jardín. Para dejar reflejada nuestra experiencia, hemos trabajado con témperas azules, violetas y blancas sobre cartulina celeste y, escuchando una música calmada, hemos repetido con la memoria los caminos que hemos hecho en los jardines”.

El Programa MUS-E en Sevilla se desarrolla en centros públicos bajo la dirección de la Fundación Yehudi Menuhin España y gracias a la colaboración de ésta con el Ministerio de Educación y Formación Profesional,el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 ,con la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación y con la Consejería de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía.

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