
El equilibrio no se trabaja solo cuando un cuerpo consigue sostenerse sobre un objeto o cuando un material permanece en su sitio sin caer. También aparece cuando un grupo aprende a observar, a probar varias veces y a ayudarse para resolver una dificultad común. Eso es lo que se ha trabajado en el CEIP Valdemera junto a Jesús Irimia, artista de circo, en una sesión centrada en el equilibrio con el alumnado de 2º.
La propuesta permitió que niños y niñas exploraran distintas formas de sostener el cuerpo y de relacionarse con los materiales del gimnasio. A partir de ahí, el circo se convirtió en una herramienta para experimentar con el control corporal, con la atención y con la paciencia necesaria para repetir una acción hasta encontrar la manera de hacerla posible. No se trataba solo de lograr una postura concreta, sino de comprender cómo responde el cuerpo, cómo se ajusta y cómo puede aprender de los intentos.
La sesión muestra bien el valor del circo dentro de la escuela. El equilibrio no aparece como una destreza aislada, sino como una experiencia en la que se unen cuerpo, concentración y trabajo compartido. Sostener un objeto con las manos, con los brazos o con la nuca exige precisión, pero también observación y capacidad para corregir. Hacerlo en grupo añade además otra dimensión: la de explicar a los demás compañeros y a las demás compañeras cómo se ha resuelto una dificultad y cómo cada uno y cada una pueden encontrar su propia manera de avanzar.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid, la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, al Ayuntamiento de Velilla de San Antonio y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 a través del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.


