El CEIP Ramón María del Valle-Inclán de Madrid crea historias sociales mediante imágenes para el alumnado TEA

 

Las imágenes ayudan a ordenar el mundo. En el ámbito educativo, el lenguaje audiovisual permite traducir ideas, espacios, acciones y normas a una forma visual que puede ser compartida, comprendida y recordada con mayor facilidad. Desde la metodología MUS-E, esta capacidad del audiovisual se convierte en una herramienta para trabajar la comunicación, la inclusión y la convivencia dentro del centro.

En el CEIP Ramón María del Valle-Inclán de Madrid, el artista audiovisual Héctor García Monteagudo ha desarrollado con los niños y niñas de 3º de Primaria un proceso centrado en la doble vertiente del audiovisual: aprender a traducir conceptos y palabras a imágenes y crear pequeñas historias sociales pensadas para complementar los pictogramas del colegio y apoyar el trabajo del aula TEA.

A lo largo de las sesiones, los grupos trabajaron la idea de que cualquier concepto puede representarse visualmente si se piensa desde la imagen, la secuencia y la intención comunicativa. Para ello, exploraron el lenguaje secuencial y la estructura de principio, nudo y desenlace, aplicándola después a historias sociales construidas con tres fotografías.

El proyecto final partió de una observación directa del propio centro. Los niños y niñas recorrieron los espacios educativos para localizar los pictogramas existentes, llegando a recopilar alrededor de treinta señales distribuidas por el colegio. A partir de ese trabajo previo, eligieron qué pictogramas querían convertir en historias sociales y pensaron cómo podían explicarlos mediante una breve secuencia fotográfica de tal forma que fueran más fácil de comprender para los alumnos TEA. Era una forma visual de explicar los pictogramas.

Durante el proceso contaron también con la colaboración de los profesionales y orientadores del aula TEA, que les explicaron cómo se utilizan estos apoyos visuales y de qué manera contribuyen a facilitar la comprensión de espacios, rutinas o advertencias. Por cuestiones de tiempo, el proyecto se planteó como experiencia piloto, pero permitió crear varias historias sociales vinculadas a espacios como el supermercado, el aula de música, el aula de psicomotricidad o el gimnasio, así como a señales de advertencia, como la del cuarto de contadores.

El resultado muestra cómo el audiovisual puede ponerse al servicio de una necesidad concreta del centro y, al mismo tiempo, convertirse en un proceso creativo para los niños y niñas. Pensar una imagen, decidir una secuencia y construir una historia breve les permitió trabajar la empatía, la comunicación visual, la observación del entorno y la utilidad social de la creación artística.

Desde la metodología MUS-E, esta propuesta refleja cómo el arte puede integrarse en la vida cotidiana del colegio y generar herramientas que ayudan a mirar el centro desde una perspectiva más inclusiva, participativa y compartida.

 

 

El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid,  la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales  de la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 a través del programa  EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia