
El audiovisual es un lenguaje muy poderoso a la hora de transmitir un lenguaje. Su carácter universal y su constante apelación a la emocionalidad humana hacen que sea un vehículo idóneo para que el cerebro asimile el contenido sin apenas cuestionamiento de la razón.
Esto, unido a su omnipresencia y el atractivo de combinar imágenes y sonidos, el uso de los elementos propios de la técnica cinematográfica y que es un lenguaje de uso común entre los más jóvenes, lo convierten en una poderosa herramienta educativa y motivo por el cual se ha elegido eje del proyecto Cortos para no cortar los Derechos Humanos. Un programa desarrollado por la Fundación Yehudi Menuhin España (FYME) gracias a la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación con el que se facilita la formación y capacitación a toda la comunidad educativa para sensibilizar, concienciar y empoderar en la defensa de los Derechos Humanos como valores universales.
Además, desde el programa, y con nuestra metodología propia, vinculamos esos derechos universales con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que enumeraran las Naciones Unidas y que pretenden amplificar, apoyar y consolidar el acceso de toda la población del planeta a ciertos derechos mínimos como son la educación, el agua, acabar con el hambre y la pobreza…
En ese sentido, nuestra artista de audiovisuales Marianna Arbia, ya nos ha remitido uno de los primeros trabajos del programa elaborado con la Escola Ágora del Distrito de Nou Barris en Barcelona. Un corto de ficción realizado con los alumnos y alumnas del centro en el que trata el ODS número 6 (agua limpia y saneamiento) en el que presentan un futuro distópico en el que el agua es una especie de entelequia del pasado que nadie recuerda porque ya no existe.
Y es que si en la actualidad hay unos 703 millones de personas sin acceso directo a agua (datos de 2022), el cambio climático está provocando una disminución radical de las precipitaciones que puede convertir al agua en un recurso escaso en unas décadas y ampliar ese número.
Este hecho, en un país como España que atraviesa una de sus peores sequías, hace que este tipo de trabajo de concienciación sea muy necesario, interesante y que debería difundirse.
La propia Marianna lo resume con sus palabras:
«Cortometraje pensado y desarrollado junto con les niñes de Cocketelera. ¿Podemos cuidar el presente para asegurarnos un futuro mejor? El agua es bien común y con la sequía en Catalunya tenemos que empezar a hacernos preguntas sobre como nos relacionamos con el ambiente y con el bien común»
El programa Cortos para no cortar los Derecho Humanos es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 a través de su convocatoria del 0,7%.


