Avanzando en Derechos y Diversidad: Las etiquetas limitan los derechos humanos

 

Los alumnos y alumnas de Secundaria del IES Joaquín Araujo han desarrollado, con motivo del Día Universal de la Infancia, varias sesiones junto a los especialistas artísticos de la FYME en las que han trabajado los estereotipos y las etiquetas que se generan en torno a las nuevas identidades y la repercusión emocional que ello conlleva. Esta línea de trabajo forma parte del proyecto Avanzando juntos en la defensa de los derechos efectivos de género, identidad y orientación sexual en personas en riesgo de exclusión, que desarrollamos bajo el nombre de Avanzando en Derechos y Diversidad.

A partir de distintos laboratorios de sensibilización y juegos de rol, el grupo ha abordado cómo la identidad de una persona no es estática, sino dinámica, y cambia con el tiempo en la medida en que se construye socialmente y las personas van formando parte de distintos grupos. En este proceso, la globalización ha generado, por un lado, nuevas identidades como resultado de la apertura de fronteras y, por otro, la reivindicación de lo propio por parte de ciertos grupos que se resisten a abandonar su cultura. Esta realidad atraviesa la convivencia diaria y plantea la necesidad de trabajar desde el aula el respeto, la diversidad y la no discriminación.

A lo largo de las sesiones, el alumnado ha percibido que no basta con que las personas se adscriban a un grupo para que se identifiquen con él, ni es suficiente con que conozcan el complejo simbólico y cultural que define a ese grupo. Es necesario aprehenderlo, asumirlo, interiorizarlo. Y esa acción guarda una relación directa con el contexto social que constituye el entorno de la diversidad grupal. En las sociedades actuales, el sustento de la identidad deja de entenderse sólo como una imposición y pasa a convertirse también en una opción para los sujetos sociales.

En ese sentido, se ha trabajado cómo este proceso comporta una categorización a través de la cual las personas asignan un valor a los grupos y los clasifican de acuerdo con los rasgos que consideran relevantes, justificando así su elección por ciertos grupos y, al mismo tiempo, diferenciándose de los demás. Esto se encuentra vinculado con la defensa de los derechos humanos, porque permite identificar cómo los prejuicios, las etiquetas y los estereotipos pueden limitar la convivencia, condicionar la mirada sobre el otro y dificultar el reconocimiento de la diversidad en igualdad de condiciones.

 

El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación a través de la Dirección General de Naciones Unidas, Organismos Internacionales y Derechos Humanos de la Secretaría de Estado de Asuntos Exteriores y Globales y la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid.