
Después de meses de formación y trabajo conjunto, el voluntariado dio un paso más en diciembre de 2022: convertir lo aprendido en propuestas concretas capaces de salir de los centros y mirar hacia la ciudad.
Esta creación de micro-proyectos como resultado del trabajo hecho reunía cómo los voluntarios y voluntarias habían trabajado durante meses junto a los equipos directivos y al alumnado de distintos centros educativos de Madrid. Ese proceso desembocó en la creación de microproyectos de participación activa bajo el lema “Transformo mi ciudad”.
Las propuestas buscaban mejorar la calidad de vida en la ciudad y fomentar la participación ciudadana. Para ello, los chicos y chicas elaboraron vídeos y trabajos gráficos destinados a su difusión en redes sociales, utilizando el arte como herramienta para expresar ideas, organizarse y trabajar en equipo.
El papel del voluntariado resultaba esencial en ese recorrido. Las personas voluntarias no llegaban únicamente para colaborar en una actividad puntual: se habían formado previamente y habían acompañado el proceso desarrollado en los centros hasta llegar a estos proyectos finales. Su aportación ayudaba a conectar aprendizaje, creatividad y compromiso social.
La metodología MUS-E sirvió como base para trabajar valores y habilidades emocionales, sociales y cognitivas desde la experiencia artística. El objetivo era que lo aprendido pudiera trasladarse después a acciones con impacto en el entorno más cercano.
Recuperamos esta experiencia durante el Año Internacional de las Personas Voluntarias porque muestra una de las claves del voluntariado: transformar la intención de colaborar en acciones concretas. En Madrid, VoluntariArte permitió que personas voluntarias, centros y alumnado trabajaran conjuntamente hasta convertir ese proceso en propuestas pensadas para mejorar sus propios barrios.