
Una fotografía, una sesión en el aula y una pregunta de fondo: ¿cómo acercar el voluntariado a chicos y chicas para que puedan entenderlo como una forma real de participación social? En junio de 2016, el IES Gabriel García Márquez de Leganés acogió una de las sesiones desarrolladas por la FYME dentro de su programa de fomento de la participación social y el voluntariado.
La noticia publicada entonces, “Sesión MUS-E de voluntariado en el IES García Márquez de Leganés”, explicaba que la Fundación había realizado talleres MUS-E de promoción del voluntariado con alumnos y alumnas de 4º de ESO. El objetivo era trabajar desde el espacio educativo cuestiones vinculadas a la participación, la implicación social y el valor de colaborar con otras personas.
El voluntariado ocupaba así el centro de una actividad desarrollada dentro del propio instituto. No se presentaba como una realidad lejana reservada a determinadas organizaciones o a personas adultas, sino como una posibilidad de participación que podía empezar a conocerse y comprenderse desde edades tempranas.
Para desarrollar ese trabajo se utilizó la metodología MUS-E, integrando las artes en el proceso de sensibilización. Ese enfoque permitía abordar la participación social desde una experiencia diferente a una explicación puramente teórica.
Recuperar esta experiencia durante el Año Internacional de las Personas Voluntarias nos permite detenernos en algo fundamental: el voluntariado también se educa. La decisión de implicarse no aparece necesariamente de un día para otro. Puede comenzar cuando alguien descubre que existen otras formas de participar, conoce experiencias de colaboración y empieza a preguntarse qué puede aportar a los demás.
Por eso tiene importancia que estos contenidos entren en los centros educativos. Generar espacios de sensibilización ayuda a que niños, niñas y jóvenes conozcan el valor de la solidaridad y comprendan que formar parte de una comunidad implica también asumir responsabilidades compartidas. El voluntariado puede convertirse así en una forma concreta de pasar de la reflexión a la acción.
En el IES Gabriel García Márquez, aquella sesión formaba parte de un trabajo continuado sobre participación social. La propia existencia de estos talleres muestra que el fomento del voluntariado necesitaba procesos específicos, tiempo y herramientas con las que acercar sus valores a los chicos y chicas.
Diez años después, aquella sesión del IES Gabriel García Márquez sigue dejando una idea útil: para que haya personas voluntarias en el futuro, también necesitamos espacios donde aprender el valor de participar en el presente. El arte, la educación y el voluntariado encontraron entonces un punto de encuentro dentro del instituto, acercando a alumnos y alumnas una forma de entender la ciudadanía basada en la implicación y en la responsabilidad con los demás.