Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026: El CEIP Concepción Arenal de Leganés, Madrid, implicó a niños, niñas y familias en un proyecto de Voluntariado y Participación

 

Seguimos recuperando experiencias que nos permiten recorrer el papel que ha tenido el voluntariado a lo largo de los años. En esta ocasión volvemos a enero de 2018 y al CEIP Concepción Arenal de Leganés, en Madrid, donde comenzaba un proyecto de Voluntariado y Participación que buscaba implicar a diferentes personas de la comunidad educativa y utilizar el arte y la cultura como herramientas para fomentar la participación social.

La primera jornada tuvo lugar el 24 de enero y reunió a padres, madres, niños y niñas alrededor de una propuesta de artes plásticas desarrollada por la artista Paca Vázquez. Desde el inicio, el proyecto planteaba el voluntariado no únicamente como una acción dirigida hacia otras personas, sino también como una forma de participar, encontrarse y construir vínculos dentro de la propia comunidad educativa.

La respuesta de las familias ocupó un lugar destacado en la noticia publicada entonces. La asistencia de padres y madres fue alta y quienes acudieron valoraron la posibilidad de repetir este tipo de experiencias. Entre las cuestiones que trasladaron aparecía una realidad cotidiana: las obligaciones diarias pueden reducir el tiempo disponible para jugar y compartir momentos con sus hijos e hijas. La actividad permitió generar precisamente ese espacio común, utilizando la creación artística como punto de encuentro entre personas adultas y niños y niñas.

Pero la propuesta iba más allá de una jornada familiar. La propia noticia situaba aquella experiencia dentro de una reflexión sobre la importancia del voluntariado y la participación social. En 2018 se señalaba la necesidad de seguir impulsando la implicación de la ciudadanía y se definía a las personas voluntarias como agentes capaces de contribuir a un desarrollo social y personal más equitativo. El voluntariado aparecía así ligado a una idea de ciudadanía que no se limita a observar lo que sucede alrededor, sino que busca tomar parte y colaborar en la transformación del entorno.

Desde ese planteamiento, el proyecto buscaba fomentar la participación de niños, niñas y jóvenes en la vida escolar y ciudadana, trabajando la cultura democrática y el respeto a la diversidad. Al mismo tiempo, se pretendía acercar a los espacios educativos el trabajo desarrollado por las organizaciones sociales y sus proyectos. La escuela se convertía así en uno de los lugares desde los que aprender qué significa participar y descubrir que la acción voluntaria puede formar parte de la manera en que nos relacionamos con nuestra comunidad.

El arte y la cultura ocupaban también un lugar definido dentro de esta propuesta. La noticia explicaba que las acciones buscaban educar, sensibilizar e impulsar iniciativas tanto en los espacios educativos como en la sociedad, utilizando ambos lenguajes como elementos para la transformación social. El trabajo realizado aquel día en el CEIP Concepción Arenal permitía trasladar esos objetivos a una experiencia concreta: padres, madres, niños y niñas compartiendo un proceso creativo y participando conjuntamente en la vida del centro.

Recuperamos esta noticia en 2026 porque permite recordar una cuestión que atraviesa nuestro recorrido por el voluntariado: la participación se aprende también participando. La acción voluntaria necesita personas dispuestas a dedicar tiempo, implicarse y compartir aquello que pueden aportar, pero necesita igualmente espacios que permitan crear esos vínculos y convertir la voluntad de colaborar en acciones concretas.

Las fotografías que acompañaban la publicación original dejaron recogido parte de aquel primer encuentro en el CEIP Concepción Arenal. Ocho años después, volvemos sobre ellas para recordar una experiencia en la que voluntariado, familias, infancia y creación artística se encontraron dentro de un mismo centro educativo.