“Huellas que nos unen” a través de cerámica, memoria y generaciones en el CRA Río Tajo – José Manuel Oviedo de Castilla-La Mancha

 

Hay huellas que permanecen mucho después de que termine una actividad. Algunas se quedan en la memoria y otras, como ocurre en el proyecto desarrollado en el CRA Río Tajo – José Manuel Oviedo de Castilla-La Mancha, pueden quedar también impresas sobre la cerámica. El vídeo “Huellas que nos unen” recoge parte del proceso realizado junto a Beatriz Muñoz, artista de cerámica, dentro de un proyecto solidario en el que se encuentran niños y niñas, personas mayores y arte.

A lo largo del vídeo se observa cómo diferentes personas van dejando su huella sobre piezas de cerámica. El gesto es sencillo, pero permite construir una idea que va más allá de la propia pieza: cada persona deja algo de sí misma y, al hacerlo junto a otras, pasa a formar parte de una creación que reúne generaciones.

La huella se convierte así en símbolo de lo que cada persona puede aportar a quienes tiene alrededor. Las personas mayores transmiten experiencias y ayudan a marcar caminos que después continúan otras generaciones. Niños y niñas, a su vez, recogen parte de ese recorrido y añaden sus propias marcas. Cada gesto suma y cada aportación ocupa un lugar dentro de una obra que se construye entre varias personas.

La cerámica permite hacer visible esta idea. Trabajar con las manos, tocar el material y dejar una marca transforma un concepto como la memoria o la transmisión entre generaciones en algo que se puede ver y conservar. El arte funciona aquí como un lenguaje para conectar edades, experiencias y formas de mirar el mundo.

Dejar huella no significa hacer algo de grandes dimensiones. También puede consistir en aportar un granito de arena, compartir un conocimiento, acompañar a otra persona o transmitir una experiencia. Cuando muchas de esas huellas se encuentran, el resultado habla de comunidad y de todo aquello que puede construirse desde la relación entre unas generaciones y otras.

“Huellas que nos unen” muestra precisamente ese proceso: manos que trabajan sobre la cerámica, personas que coinciden en una misma actividad y marcas que permanecen como testimonio de ese encuentro.

Invitamos a ver el vídeo y a descubrir cómo la cerámica puede convertirse en un espacio de unión entre generaciones:

 

 

Esto ha sido posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de Castilla-La Mancha, la Consejería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante el programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.