
Una de las primeras aproximaciones que solemos tener de pequeños al mundo de la lectura la encontramos en los cómics, ese noveno arte que presenta acciones de forma secuencial mediante viñetas y que proviene de numerosas tradiciones anteriores que trataron de plasmar esos relatos orales de una forma más o menos perdurable como fueron, por ejemplo, las vidrieras, frescos o todo tipo de iconografía destinada a contar esas historias, de forma ordenada, a una población mayoritariamente analfabeta.
Gracias a ese lenguaje iconográfico de los cómics muchos nos habituamos a la lectura siguiendo a Mortadelo y Filemón, SuperLópez y tantos otros. Y hoy os traemos algo de ese espíritu que hemos trabajado en el CRA Río Tajo – José Manuel Oviedo de Toledo con la elaboración de un mural que, a modo de cómic, recoge tradiciones y pequeños relatos orales manchegos.
Por supuesto es un mural pictórico, no dividido en viñetas (que también podría haber sido), pero que nos ha servido para trabajar toda la comunidad educativa, docentes, familias y alumnos, y entender cómo la escritura, y la lectura, nos permite mantener las tradiciones y las historias que, de otro modo, se perderían. Pero no vale con escribirlas pues, como nuestro ocurriría con nuestro mural, si nadie lo ve, no tendría relevancia. Lo mismo que ocurre con los libros, por eso es imprescindible leer, porque es una forma de descubrirnos a nosotros mismos y transmitirlo a las generaciones futuras. Eso es lo que hemos trabajado en esta ocasión.
El programa se realiza gracias a la colaboración del Ministerio de Cultura y Deporte a través de su Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura


