Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026: el CEIP Séneca de Parla y el CEIP Sagrado Corazón de Madrid llevaron el voluntariado al audiovisual

 

¿De qué manera puede comenzar a construirse una cultura del voluntariado desde los centros educativos? En 2025, dos trabajos audiovisuales realizados en el CEIP Séneca de Parla y el CEIP Sagrado Corazón de Madrid plantearon esta cuestión desde situaciones cercanas relacionadas con el cuidado del entorno, el acompañamiento y la corresponsabilidad.

A través de los vídeos “Mejorando el barrio” y “El círculo de la vida”, los dos centros utilizaron el audiovisual para reflexionar sobre cómo las acciones individuales pueden repercutir en la vida de otras personas y en los espacios que compartimos.

En “Mejorando el barrio”, el CEIP Séneca dirigió la mirada hacia el entorno próximo y hacia la posibilidad de transformarlo mediante la acción. Por su parte, “El círculo de la vida”, realizado en el CEIP Sagrado Corazón, planteó una situación en la que las responsabilidades y las cargas no pueden recaer siempre sobre una sola persona, mostrando el papel que pueden desempeñar el acompañamiento y la corresponsabilidad.

Aunque las dos piezas partían de historias diferentes, compartían una misma idea: la convivencia requiere atención, compromiso y disposición para implicarse. El trabajo se relacionaba directamente con SolidarizArte y con su objetivo de fomentar el voluntariado entre jóvenes mediante experiencias que ayuden a comprender la solidaridad no solo como un concepto, sino como una manera de actuar.

Durante este Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026, recuperar estas propuestas permite recordar que la acción voluntaria también necesita procesos previos de sensibilización. Antes de decidir dedicar tiempo a otras personas o a la comunidad, es necesario aprender a reconocer necesidades, comprender que nuestras decisiones afectan al entorno y descubrir que existen formas concretas de colaborar.

El arte y el audiovisual sirvieron en estos centros para trabajar precisamente esa transición: pasar de la reflexión a la implicación y entender el voluntariado como una vía de participación social y construcción de vínculos comunitarios.