Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026: Fuenlabrada preparó a voluntarios y voluntarias para llevar arte y Derechos Humanos a más de 20 centros

 

Antes de comenzar los talleres había que preparar a quienes iban a hacerlos posibles. Así arrancó en febrero de 2016 en Fuenlabrada la campaña por los Derechos Humanos Enséñame África Recreo-Arte, con una formación dirigida a las personas voluntarias y colaboradoras que después participarían en sus diferentes acciones.

Esta campaña recogía el inicio de una propuesta que tenía previsto llegar durante aquel año a más de 20 centros. Las actividades alcanzarían espacios de Primaria, Secundaria, Universidad, centros de personas adultas y casas culturales.

La formación del voluntariado se situaba así en el punto de partida de una campaña orientada a la sensibilización y la participación social. El proyecto planteaba utilizar el arte como herramienta para trabajar valores, interiorizarlos y trasladarlos posteriormente a la acción, vinculando ese proceso con la defensa de los Derechos Humanos y la cooperación.

Entre sus objetivos figuraban despertar una conciencia cívica y solidaria, ampliar las miradas ante una realidad global e interdependiente, crear una red estable de colaboración basada en la participación y promover el intercambio de información, experiencias y buenas prácticas. La propuesta planteaba además una pregunta que conectaba directamente la sensibilización con el compromiso personal: cómo podía contribuir cada persona.

Ese planteamiento se concretaba mediante talleres en centros educativos, acciones con asociaciones y entidades de Fuenlabrada, intercambios entre docentes de Fuenlabrada y Senegal, formación del profesorado, jornadas vinculadas a días internacionales y la puesta en marcha de microproyectos solidarios.

Durante este Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026, volver a aquella experiencia permite observar la importancia de preparar la acción voluntaria antes de llevarla al territorio. Formar, compartir objetivos y proporcionar herramientas comunes ayudaba a construir una red capaz de trasladar después el trabajo sobre solidaridad, cooperación y Derechos Humanos a distintos espacios educativos y sociales.