Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026: del aprendizaje al compromiso, la trayectoria de Andrea Sánchez junto a la FYME

 

Hay recorridos que explican mejor que cualquier definición qué significa implicarse, como el caso de Andrea Sánchez, que en 2017 llegó a la Fundación Yehudi Menuhin España para realizar unas prácticas vinculadas a su formación en Psicología de la Educación. Aquel primer contacto con la FYME terminó convirtiéndose en algo más duradero: Andrea decidió seguir vinculada a la Fundación como voluntaria porque, como explicaba en la noticia publicada en 2020, no quería perder ese contacto y encontraba en el voluntariado una forma de seguir ayudando y trabajando.

Su paso inicial por la FYME estuvo muy ligado al conocimiento de la metodología MUS-E y al trabajo de los artistas. Durante las prácticas visitó sesiones para observar cómo se desarrollaban las intervenciones y, al mismo tiempo, elaboró un trabajo sobre competencias en educación que pudiera servir de apoyo a los propios artistas. Ese doble recorrido —aprender y aportar— ayuda a entender una de las dimensiones del voluntariado que queremos destacar durante este año: la posibilidad de poner conocimientos y capacidades al servicio de un proyecto compartido y, a la vez, seguir creciendo dentro de él.

Tras finalizar las prácticas, Andrea continuó colaborando con la Fundación en acciones relacionadas con Derechos Humanos y otros proyectos. Su vínculo con el voluntariado no nació, por tanto, de una actividad aislada, sino de una experiencia previa que fue generando compromiso. La noticia original lo explicaba de manera directa: el voluntariado se convirtió para ella en la forma de mantener la relación con un trabajo en el que encontraba sentido y al que quería seguir aportando.

Años después, esa experiencia encontró una nueva vía en el ámbito profesional. En 2020 Andrea trabajaba como profesora en el CEIP Vicálvaro, uno de los centros vinculados a la metodología MUS-E, impartiendo Lengua y Valores. Desde allí pudo trasladar a sus clases algunos recursos y enfoques que había conocido durante su paso por la FYME.

Recuperar ahora esta historia permite poner el foco en algo esencial: el voluntariado también genera continuidad. Una persona puede llegar a una entidad a través de unas prácticas, descubrir un modo de trabajo con el que se identifica, decidir después seguir colaborando de forma voluntaria y terminar incorporando parte de ese aprendizaje a otros espacios de su vida profesional.

En el caso de Andrea Sánchez, ese recorrido conectó universidad, Fundación, voluntariado y escuela. No se trató únicamente de permanecer vinculada a la FYME, sino de seguir transmitiendo una forma de entender el arte, la educación y la participación que había conocido desde dentro. En la entrevista explicaba incluso que, desde que entró en contacto con la metodología MUS-E, había decidido que si algún día trabajaba en un colegio público intentaría que ese centro pudiera contar también con ella.

La noticia recogía además cómo Andrea entendía la implicación de las distintas personas que hacen posible este trabajo: artistas, centros, profesorado y Fundación. Esa mirada ayuda a situar el voluntariado dentro de una red más amplia, en la que cada persona puede ocupar un lugar diferente y aportar desde sus propios conocimientos, tiempo y experiencia.

En este Año Internacional de las Personas Voluntarias queremos recuperar también historias personales como esta porque muestran que la acción voluntaria no siempre empieza con una gran campaña ni termina cuando concluye una actividad. A veces comienza con una experiencia formativa y continúa durante años, transformándose y encontrando nuevos espacios.

La trayectoria de Andrea Sánchez recuerda así una idea que atraviesa todo este recorrido: el voluntariado puede ser una puerta de entrada al compromiso, pero también una forma de mantenerlo vivo. Lo que comenzó en 2017 como unas prácticas en la FYME terminó convirtiéndose en una relación sostenida con la Fundación y en una manera de seguir llevando parte de ese aprendizaje a su trabajo cotidiano en el aula.