Día Mundial de los Refugiados: acoger, convivir y expresarse a través del arte

 

Cada 20 de junio se conmemora el Día Mundial de las Personas Refugiadas, una jornada impulsada por Naciones Unidas para reconocer a quienes se han visto obligados y obligadas a abandonar su hogar como consecuencia de conflictos o persecuciones. La fecha también recuerda su derecho a encontrar protección, seguridad y oportunidades para reconstruir sus vidas.

Acoger no consiste únicamente en ofrecer un lugar. Supone escuchar, respetar, acompañar y facilitar que cada persona pueda formar parte de la comunidad. Del mismo modo, sentirse acogido o acogida implica poder vivir sin rechazo, mantener la propia identidad y establecer relaciones con las personas del entorno. La acogida se construye en los gestos cotidianos, en la escuela, en las familias y en los espacios compartidos.

Desde la Fundación Yehudi Menuhin España trabajamos para favorecer la inclusión educativa, social y cultural mediante el arte. Esta labor parte de la convicción de Yehudi Menuhin de que la música y las demás disciplinas artísticas pueden contribuir al encuentro entre personas de procedencias, lenguas y culturas diferentes. Su legado estuvo ligado a la defensa de los derechos humanos, la tolerancia cultural y la cooperación en los ámbitos de la educación y la cultura.

 

 

Todas las personas tienen la misma dignidad y deben disfrutar de los mismos derechos. También tienen el derecho a respetar y a ser respetadas, a expresar sus ideas y a participar en la vida de la comunidad. Estos principios cobran sentido cuando se convierten en prácticas de convivencia y no se limitan a una declaración.

En este proceso, el arte puede crear espacios de comunicación en los que las palabras no sean la única vía para relacionarse. La música, la danza, el teatro y las artes plásticas permiten compartir emociones, historias y experiencias. A través de la metodología MUS-E, niños y niñas pueden trabajar la escucha, la cooperación, el respeto y el reconocimiento de las diferencias como parte de la vida en común.

La Fundación ya recordó el sentido de esta fecha en una anterior noticia por este Día Mundial de los Refugiados, en la que vinculó la acogida y la inclusión con su compromiso social y educativo. Recuperar hoy aquel mensaje permite insistir en una idea que continúa guiando nuestro trabajo: ninguna persona debe quedar fuera por su origen, su cultura o las circunstancias que la obligaron a abandonar su hogar.

En este Día Mundial de las Personas Refugiadas, reafirmamos nuestro compromiso con una sociedad en la que acoger y sentirse acogido o acogida formen parte de la convivencia. El arte puede ayudarnos a conocernos, a compartir y a construir espacios donde cada persona encuentre reconocimiento, respeto y un lugar dentro de la comunidad.