
En el CEIP Jorge Guillén de Getafe, en Madrid, Eva Racionero ha desarrollado un trabajo sobre competencias digitales abordándolo desde una vía poco convencional y, precisamente por eso, muy útil: el arte. A partir de dinámicas de grupo, puesta en común de ideas e improvisaciones, los chicos y chicas han trabajado conceptos que forman parte de su vida cotidiana en internet y en redes, pero llevados al cuerpo, a la voz y a la comunicación compartida tal y como nos cuenta la propia Eva:
En pequeños grupos, pusieron en común lo que conocían sobre algunos términos y conceptos que hemos de abordar cuando trabajamos desde las competencias digitales, como el ciberacoso, la netiqueta, la huella digital, la identidad digital, la IA, los buscadores, las fake news, etc.
Después, saldrán para explicárselos al resto de sus compañeros y compañeras, a través de diferentes improvisaciones y propuestas teatrales, como, por ejemplo, la de convertirse en expertos y expertas que hablan a través de todas las cabezas del grupo, añadiendo palabra por palabra, o metiendo diferentes emociones, contando lo que saben con tristeza, euforia, enfado, asco, etc…
Lo interesante de esta propuesta es que demuestra que la educación digital no tiene por qué quedarse en una explicación teórica ni en una lista de normas. También puede trabajarse desde la creación, desde el juego escénico y desde la exposición oral. Cuando un grupo tiene que pensar cómo explicar qué es la huella digital, cómo afecta una fake news o qué implica la netiqueta, no solo memoriza conceptos: los interpreta, los traduce y los convierte en mensaje. Y en ese proceso aprende también a comunicar, a escuchar y a situarse ante los demás.
Es tal la importancia de estos conocimientos, que el trabajo de Eva conecta con líneas de trabajo que la FYME ya viene desarrollando en ese marco, especialmente en relación con la alfabetización digital, la seguridad y resiliencia y la agencia digital. A su vez, la metodología MUS-E entiende el arte como una herramienta educativa, social, cultural y de convivencia, capaz de abrir otras formas de aprendizaje y relación.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid, la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 a través del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia