Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026: el alcance de la participación social

 

La música y las artes invitan a la participación y constituyen un antídoto contra los obstáculos a la armonía entre los hombres. Hacer música no es solamente tocar o cantar, es también escuchar. Al aprender desde su más tierna edad a escuchar al otro, el niño descubre lo que es la tolerancia.
Yehudi Menuhin.

 

Hay años que ayudan a poner nombre a trabajos que ya estaban ahí. En este 2026, declarado por Naciones Unidas Año Internacional de las Personas Voluntarias para el Desarrollo Sostenible, desde la Fundación Yehudi Menuhin España queremos detenernos en una línea que forma parte de nuestra forma de estar en la comunidad: la participación social y el voluntariado. La proclamación de este año internacional no responde solo a una conmemoración simbólica. La ONU ha querido subrayar el papel del voluntariado en la construcción de sociedades más cohesionadas, en el impulso del desarrollo sostenible y en la capacidad de las comunidades para responder de forma colectiva a los retos de su tiempo.

Este marco internacional se suma, además, a una fecha que forma parte del calendario del voluntariado desde hace décadas: el Día Internacional del Voluntariado, que se celebra cada 5 de diciembre. La Asamblea General de Naciones Unidas fijó esa jornada en 1985, y desde entonces se ha convertido en una ocasión para reconocer públicamente la contribución de las personas voluntarias y para recordar que su trabajo sostiene procesos de participación, apoyo mutuo, ciudadanía activa y compromiso social en muy distintos ámbitos.

En la FYME, esta mirada enlaza de forma directa con una trayectoria que acompaña a la propia historia de la Fundación. La entidad inició su actividad en diciembre de 1998, y desde sus primeros años ha defendido el valor del arte y la cultura como herramientas para la convivencia, la tolerancia, la inclusión y la participación social. Dentro de ese recorrido, el programa de Participación Social y Voluntariado ocupa un lugar propio y define con claridad sus objetivos: educar en valores, estimular la responsabilidad social y la solidaridad, mejorar la educación para la participación, sensibilizar para el compromiso social y fomentar el asociacionismo y la ciudadanía activa.

Esa línea de trabajo no se queda en una declaración de intenciones. Actualmente, la Fundación cuenta con 490 personas voluntarias y más de 300 colaboradores y colaboradoras, con presencia en 10 comunidades autónomas y en las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, llegando a más de 5.000 personas. Detrás de esas cifras hay una red de personas que colabora en campañas, procesos formativos, acciones en centros educativos, iniciativas ligadas a los derechos humanos, proyectos de ciudadanía y propuestas que entienden el voluntariado no como una ayuda abstracta, sino como una práctica concreta de implicación con los demás.

 

Fuente: Memoria de Actividades de la FYME 2024

 

Además, contamos con programas propios en este sentido como son VoluntariArte, SolidarizArte Exremadura o SolidarizArte, que muestran cómo la FYME ha ido vinculando el voluntariado al trabajo artístico, a la educación y a la vida comunitaria. En esas experiencias se repite una idea de fondo: participar no es solo estar, sino implicarse; no es solo acompañar, sino contribuir a crear espacios en los que tengan cabida la escucha, la convivencia, la creatividad y el compromiso social.

Por eso, con motivo de este año internacional, a lo largo de las próximas semanas y meses os iremos acercando algunas noticias que nos permita volver sobre ese camino y compartir con vosotros parte de lo vivido y compartido en este ámbito. Lo haremos recorriendo programas, territorios, campañas, boletines, vídeos y experiencias que ayudan a entender mejor qué significa el voluntariado dentro de la FYME y cómo se ha ido construyendo este trabajo con el paso de los años. No se trata solo de mirar atrás. Se trata también de dar valor a una red que sigue viva y que continúa encontrando, en el arte y en la educación, una manera de fortalecer la participación social desde la acción compartida.

Porque hablar de voluntariado es hablar también de una manera de construir comunidad, de sostener vínculos y de seguir trabajando, entre muchas personas, por una sociedad más participativa y más habitable