
El trabajo en torno al 8 de marzo en las primeras etapas educativas permite introducir, desde edades tempranas, conceptos vinculados a la igualdad, el respeto y la convivencia. Cuando estas ideas se abordan desde el arte, y en concreto desde las artes escénicas, se convierten en experiencias vividas que facilitan la comprensión y la interiorización de valores fundamentales.
En el CEIP Fernando de los Ríos de Burjassot (Valencia), la artista de teatro María Colomer ha desarrollado una propuesta con el alumnado de Infantil y 1º de Primaria en la que el circo ha sido el lenguaje elegido para trabajar estos contenidos. A través del juego, el movimiento y la creación compartida, el grupo ha podido experimentar la importancia de la colaboración, la escucha y la igualdad de oportunidades. Así nos lo cuenta la propia María:
El día internacional de las mujeres, de todas las mujeres del mundo, independientemente de las diferencias que muchas veces nos separan. Es el día en el que reivindicamos la igualdad de derechos y oportunidades, la justicia y la paz para todas las personas. Queremos estar en pie de igualdad, desde los buenos tratos y desde la equidad.
Desde el programa MUS-E de la Fundación Yehudi Menuhin, hoy jugamos en el mismo espacio a lo mismo: el circo. A crear desde la sorpresa, desde la concentración y la escucha, desde el respeto y la complicidad. Las chicas también hacen circo, hacen grupo y provocan la sorpresa de sus compañeros mostrando sus habilidades: jugando a caminar sobre el alambre y no caer, a mantener el equilibrio poniendo en juego todo el cuerpo, desde la cabeza hasta el vientre, a llenar de colores el espacio. Las chicas somos capaces del más difícil todavía: sumar acrobacias con equilibrios y disfrute, malabares con ilusión y sonrisas, hacer equipo. De la misma manera que sin chicas no hay circo, sin mujeres no hay cultura, no hay democracia.
La propuesta ha permitido trasladar al aula una idea clara: el circo, como el arte, es un espacio colectivo en el que todas las personas tienen un papel. A través de equilibrios, juegos corporales y dinámicas grupales, el alumnado ha experimentado que la colaboración y el respeto son imprescindibles para que el conjunto funcione. Porque este tipo de actividades muestran cómo el arte puede ser una herramienta para trabajar la igualdad de forma accesible y significativa. En este caso, el circo se convierte en un escenario simbólico donde se construyen relaciones basadas en la equidad, el reconocimiento mutuo y el trabajo en equipo desde las primeras edades.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Igualdad, la Consellería d´Educació, Cultura, Universitat i Ocupació de la Generalitat Valenciana, la Vicepresidència Primera i Conselleria de Servicis Socials, Igualtat i Vivienda de la Generalitat Valenciana y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante el programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia


