Enrique Barón Crespo, presidente de la Fundación Yehudi Menuhin España

«Conocí a Yehudi Menuhin en 1991. Me había solicitado una entrevista en mi calidad de Presidente del Parlamento Europeo, a la que accedí inmediatamente. Entre tantas visitas de personajes del mundo de la economía o la política, me atraía conocer a uno de mis intérpretes favoritos de música clásica. Me encontré con un setentón juvenil, desbordante de ideas y proyectos. En el tiempo de una audiencia, me habló del Fondo Mozart para ayudar a los jóvenes músicos a partir de las obras bajo dominio público, la Asamblea de las culturas para los pueblos sin voz, la idea llevar el arte a las escuelas para fomentar la tolerancia y desarrollar la personalidad de los niños, sobre todo los más desfavorecidos — lo que luego sería el programa MUS-E® — así como la inclusión de la cultura entre los objetivos de la Unión en el Tratado de Maastricht que estábamos negociando. Lo conseguimos en el Tratado de Ámsterdam, con perseverancia y acierto.

»La verdad es que me sentí desbordado ante tanta riqueza de propuestas que presentaba con ímpetu juvenil aquel gran europeo de opción y corazón, humanista luchador por las causas de la libertad y la dignidad a lo largo de su activa vida.

 

»Su vida como intérprete fue de triunfo en triunfo, pero su calidad humana como humanista y defensor de los Derechos Humanos fue lo que el llevo a crear la Fundación que lleva su nombre y el Programa MUS-E fue su última aventura que le ha sobrevivido y crece con éxito. A partir de nuestra entrevista, y de la amistad compartida con mi esposa Sofía Gandarias, empezamos a colaborar en el proyecto.

»Con la escritora de cuentos Marianne Poncelet como Secretaria General y el violonchelista Werner Schmitt como pionero en la puesta a punto pedagógica se inició el programa MUS-E.

Menuhin describió el proyecto en los siguientes términos: «A partir de mi larga experiencia en mispropias escuelas, sentí la importancia de dar a cada niño una base de ejemplo y actividad capaz de estimular el potencial de sus propias aspiraciones. En otoño de 1994 lancé el proyecto conocido como MUS- E, música en Europa. De hecho, supone mucho más de lo que dice el nombre. Tengo cada vez más la convicción de que con los métodos adecuados, los maestros podrían dedicarse a las peores escuelas en Europa y conseguir resultados. Por ‘peores’ entiendo especialmente aquellas escuelas donde prevalecen problemas de intolerancia racial u otros prejuicios a costa del normal desarrollo de las emociones, el intelecto o la energía de los niños

»No deseo de ningún modo sugerir que los niños son angelitos porque pueden ser tan horribles como sus padres. No obstante, su energía, su imaginación, fantasía y curiosidad pueden ser dirigidas, guiadas y enfocadas hacia fines positivos gracias a la introducción del canto, el lenguaje corporal del mimo, la interpretación o la danza. En especial, la inclusión de las disciplinas gimnásticas como el Yoga o el Taichi para estudiantes mayores junto a diversas formas de Artes Marciales y Esgrima pueden aportar grandes beneficios. Uno de nuestros principios básicos es que no enseñamos a partir de un libro que solo puede representar una barrera entre el maestro y el alumno en tales circunstancias. Enseñamos a través del ejemplo y la memoria. Las escuelas en que se enseñan las Artes Marciales tienen menos problemas de violencia; el dominio de este arte impone por si mismo gradualmente disciplina. El deseo de excelencia en una habilidad que permite una dominación física sobre los adversarios con un uso mínimo de energía es algo que atrae tanto a chicos como a chicas».

»Ahora cumplimos 20 años en la Fundación Yehudi Menuhin España y en estos años han pasado por MUS-E en España más de 300.000 niños y niñas.

»El reto actual es más bien de medios que de misión. Las demandas de métodos pedagógicos que contribuyan a rellenar las brechas en la sociedad provocadas por la exclusión, la marginación o las crecientes necesidades de incorporación activa de los inmigrantes hacen del MUS-E un instrumento cada vez más solicitado.

“Ahora cumplimos 20 años en la Fundación Yehudi Menuhin España y en estos años han pasado por MUS-E en España más de 300.000 niños y niñas”.

»A partir de la experiencia de MUS- E procede plantearse una respuesta a la cuestión de fondo en relación con el arte en la escuela y su papel en la transformación social, lo cual lleva a interrogarse sobre la misma concepción de la sociedad. Sobre su papel en la educación: ¿cuál es su finalidad? ; ¿se trata de algo central o más bien de un complemento? La tesis que fundamenta el Programa es que debe ser base en la educación. En este sentido, la filosofía expresada por Menuhin y desarrollada en el programa MUS-E sigue intuitivamente la filosofía platónica del papel básico del arte en la educación. Según los modelos que propone imitar, el arte eleva o degrada a las personas, las familiariza con la justicia o la injusticia, la tolerancia o la intolerancia, las predispone a conservar la tradición o a innovar, las educa o deseduca.

Yehudi Menuhin, a ojos de Sofía Gandarias

»A partir de esta tesis, se concreta el valor del método ante las dos hipótesis fundamentales de la educación: o fomentar las potencialidades que existen en el niño fortaleciendo su autoestima, eliminando barreras para su desarrollo personal, o hacer que adapte su personalidad a la aceptación del modelo dominante en la sociedad y su conservación. Si se considera que la finalidad de la educación en nuestras sociedades democráticas configuradas como Estados sociales de Derecho es formar ciudadanos autónomos y responsables, dispuestos a aprender y crear a lo largo de la vida, el Arte como instrumento de transformación social adquiere todo su sentido. El Arte en la escuela contribuye a fortalecer el tejido familiar y social, la comunidad a través de iniciativas que crean convivencia y comprensión».

  • Todos los testimonios se irán colgando en la página ’20 años, 20 testimonios’, que puedes encontrar aquí o en la pestaña de ‘Noticias y Publicaciones’.

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