Yoga y MUS-E, como forma de entendimiento mutuo

Yoga en el IES Rusadir

El Yoga es una disciplina que cada curso tienen más arraigo en la Red MUS-E. Con motivo de ello, desde la FYME, y en la línea de poner sobre la mesa el valor de nuestros/as artistas y su labor, vamos a publicar una serie de reportajes sobre el esta disciplina que se originó en India.

La meditación, la liberación, lo físico, lo mental, son sólo algunos de los términos que se asocian a esta práctica. En este primer reportaje, queremos acercarnos a Melilla y a Extremadura para, de la mano de tres artistas de Yoga del Programa MUS-E, conocer cómo es su trabajo en los diferentes centros, qué aporta el Yoga al MUS-E, cómo se estructura el trabajo en el marco de esta disciplina, cómo ha afectado la pandemia al día a día de las sesiones o cómo recibe el alumnado este tipo de actividades.

El Yoga es muy integral  y se puede abarcar desde muchos ámbitos. Dispone de posturas físicas, técnicas sensoriales, respiración consciente, relajación, meditación…  Se puede  adaptar muy bien a las diferentes edades y grupos”, apunta Ana Álvarez, quien ha trabajado durante el curso 2020-2021 en centros de Extremadura de la Red MUS-E.

Para ella el Yoga es un recurso “muy versátil, que te permite enfocarlo de muchas maneras. Siempre que puedo introduzco elementos nuevos; hay mucho material muy interesante  que  a veces no es específico del yoga, pero que compatibilizan genial con la sesión: vídeos cortos sobre la respiración, cuentos infantiles, instrumentos musicales, aceites perfumados”. Parto siempre de una programación, que se va perfilando en función de cómo responde el grupo o a las circunstancias del momento. Al final cada grupo recorre un camino diferente aunque tengan una programación similar”.

Ana lo hace dentro del contexto del MUS-E, que para ella ofrece una “puerta más para abrir y explorar. Es un Programa con muchas alternativas”. Y dentro de ellas se ha demostrado que el Yoga tiene un sitio especial.

El MUS-E ofrece una puerta más para abrir y explorarEs un Programa con muchas alternativas”. Ana Álvarez

Desde la práctica del Yoga y de la meditación, el enfoque de nuestro trabajo es ayudar al desarrollo  integral de los niños y adolescentes, tanto a nivel socioemocional, como cognitivo y académico”, apunta, por su parte, Inma Gaitán, artista MUS-E de Yoga en Melilla. “Las sesiones están enfocadas  para aprender jugando y haciendo propuestas muy divertidas, cuyo principal objetivo es fomentar el desarrollo socioemocional de los más jóvenes para que puedan tener salud y bienestar, así como aprender a vivir una vida con sentido”, prosigue. “Con estas propuestas se desarrolla la atención, la autorregulación de las emociones y la conducta prosocial (empatía, amabilidad y compasión). Y se hace a través de la práctica de posturas de Yoga con las que hacemos bailes, teatros, viajes emocionantes, relajación y meditación”.

Inma coincide con su compañera Ana Álvarez en que toda esta labor a través del Yoga se puede lograr porque el MUS-E ofrece una metodología para aprender de una manera más abierta. “Especialmente en Melilla hay un encuentro entre las distintas culturas, desde el respeto a la diversidad. Se aprende mientras  se lo pasan bien y al mismo tiempo se les motiva y se obtienen mejores resultados”.

Maribel Landeria, también artista de Yoga en Melilla, valora el hecho de que el MUS-E facilite “el acceso del Arte en las escuelas”. Y en la línea de sus compañeras, cree que este apertura permite que se pueda abrir “una ventana a las distintas disciplinas artísticas que hoy en día no son consideradas ‘esenciales’ pero que al no estar presentes puede limitar las capacidades sociales e incluso académicas o en otras áreas que se consideran más ‘útiles’ para la vida laboral posterior”. El Yoga no sólo tiene valor por lo que aporta en sí mismo sino por lo que puede ofrecer para el aprendizaje en otros campos. Ese escenario de abrazar la diversidad artística, pero también la cultural y la social, se erige en gran parte a través del MUS-E.

Yoga en el IES Rusadir

Tengo la oportunidad de desarrollar este trabajo con el Yoga en Primaria y Secundaria, en centros de similares características, con un alto porcentaje de niños y niñas migrantes de origen marroquí, sudafricano o sirio”, subraya Maribel sobre su desempeño. “En mi caso, enfoco mi trabajo a través del Yoga como estrategia para acercarme al centro de las emociones de los niños y niñas. Saber cómo se sienten, qué sentimientos les provocar las diferentes situaciones que viven, cómo se relacionan con ellos mismos y con su entorno. Para ello diseño una programación específica para cada centro, siempre flexible. Empleo técnicas  de respiración, posturas de Yoga en movimiento, técnicas de  relajación, meditación  y filosofía del Yoga adaptada a sus edades, utilizando como recursos el juego, los cuentos, secuencias de posturas llamadas asanas en yoga, canciones, técnicas de expresión corporal…  diferentes propuestas donde se genera un ambiente favorable para el diálogo, desde la cercanía, donde liberar tensiones y sentir bienestar y, tras una secuencia de actividades divertidas y activas, volver a la calma”.

Maribel, consciente como sus dos compañeras de que cada grupo puede ser diferente, entiende que la colaboración del cuerpo docente en este trabajo se antoja esencial. “Intento involucrar a las tutoras y tutores en las actividades para que adquieran las distintas herramientas que nos ofrece el Yoga”. Igualmente, ese brazo tendido también se lo enseña a las familias del alumnado. “En ocasiones es complicado, porque las situaciones del ámbito familiar o social que les rodea son poco favorables. Es esencial involucrar más a las familias y hacerles partícipes de la educación emocional de sus hijas e hijos”.

Un Yoga en Pandemia

Nada ha sido ajeno a esa pandemia de coronavirus que nos ha golpeado fuerte desde marzo de 2020 y que poco a poco, con el esfuerzo y la responsabilidad de todos y de todas, vamos dejando atrás. El Yoga, ni el MUS-E,  han podido esquivar la realidad, pero si enfrentarse a ella y adaptarse. El resultado creemos que ha sido satisfactorio en todos los ámbitos.

Ha sido un año especial, donde ha habido que aprender herramientas nuevas para no perder el contacto: cámaras web, micros, programas de edición de vídeo y audio, manejo de plataformas nuevas… Suprimir el contacto físico, la reorganización y aislamiento de los grupos, los protocolos de seguridad, son muchos elementos no esperados ni deseados por nadie, pero al final, entre todos encontramos una manera de continuar con todas las disciplinas. Ha sido un gran reto. Mucha creatividad, mucha flexibilidad y adaptación. Y cierto es, por mi experiencia, que los niños y niñas han sido muy disciplinados, se han cuidado mucho, y se han adaptado. Los profesores han tenido mucho que ver en ello”, exclama Ana Álvarez sobre su trabajo con el Yoga en Extremadura en el marco de una pandemia mundial.

Buscando el lado bueno, lo mejor, para mí, es la disminución de la ratio en el aula y el apoyo de los profesores tutores y especialistas. Cuando ellos están ahí acompañando todo el proceso, el grupo se vuelve más estable, y se abre mucho más al aprendizaje. Lo peor, sin duda, es resistirse a los abrazos de los más pequeños”.

He seguido con las sesiones presenciales, con la suerte de estar en tres colegios, donde podíamos hacer sesiones presenciales en las aulas de conciliación y al aire libre”, aporta Inma Gaitán a la cuestión. “He centrado todo el trabajo en que los niños y niñas rieran por debajo de sus mascarillas y pudieran expresar en todo momento sus miedos, preocupaciones y anhelos. A nivel emocional ha sido muy intenso, la inocencia y fuerza de los niños y niñas me han ayudado a sobreponerme y a dar en momentos tan duros lo mejor de mí. Formar parte del MUS-E en este contexto de pandemia ha sido una de mis mejores experiencias”.

“Formar parte del MUS-E en este contexto de pandemia ha sido una de mis mejores experiencias”. Inma Gaitán

El curso de este año ha sido muy especial para todos. Ha conllevado un gran esfuerzo el poder adaptarse a esta nueva situación durante la pandemia, pero también nos ha dado la oportunidad de sacar muchas cosas positivas de esta experiencia”, añade por su parte Maribel Landeira, que ha trabajado tanto a nivel presencial como online. En el primer caso, el Yoga fue “un balón de oxígeno para aquellos que han sufrido  la separación de la mitad de los compañeros  de clase por las medidas covid-19, o la de sus familiares, padres, primos, abuelos, al otro lado de la frontera, a los que no podían tener cerca ni abrazar. Escribimos cartas para contar qué sentían, como se echaban de menos y hablamos mucho sobre lo bueno de enfocar todo desde la esperanza, mantener la alegría y tener la seguridad de que pronto volveríamos a compartir juntos. Ha sido duro, pero muy emotivo”.

Yoga en el CRA La Raya

Y en cuanto a los tutoriales online, Maribel comenta que sirvieron para que algunos alumnos/as, como a ella misma le contaban, pudieran relajarse a través del Yoga. O incluso, para sobrellevar mejor momentos dramáticos. “Recuerdo una joven que perdió a su abuela sin poder despedirse debido a las restricciones sanitarias y me escribió contándome que esperaba cada vídeo con mucha ganas porque le estaban ayudando mucho a sobrellevar la pérdida de su ser querido, con los ejercicios de  respiración y las relajaciones guiadas de los tutoriales”.

Donde hay MUS-E hay color

Yoga en el CRA La Raya

Eso cree Ana Álvarez. “Donde hay disciplinas MUS-E hay más color, más alegría. Y en ello participa también el MUS-E. Apostar por el Yoga dentro del Programa es una gran noticia. Lo interesante es saber lo que los niños se lo llevan a casa. Una vez un niño vino a decirme que le había funcionado. -¿Qué te funcionó? -le pregunté. “Lo de respirar… “- me dijo-  “Mi hermana me cerró la puerta de su habitación, y me dieron ganas de aporrear la puerta, pero me acordé de respirar…””

Maribel Landeira piensa que el Yoga se va entendiendo cada vez más. “El Yoga, lejos de ser un ejercicio físico más o un mero entretenimiento, llega a las escuelas para favorecer la calidad del desarrollo personal y la mejora en las relaciones sociales, y esto repercute de forma positiva a nivel académico”.

El MUS-E con el Yoga ha aportado en los colegios donde estuve, frescura, alegría, magia, esperanza, dinamismo, relajación, juegos, aventuras, emoción y técnicas para sentirnos mejor más allá de las dificultades”, dice Inma Gaitán.

El poso del MUS-E en las artistas

Y lo hay. El Programa no deja indiferente a quien lo disfruta, desde el prisma que sea.

Para mí el MUS-E me ha dado la oportunidad de crecer, tanto en lo personal y como en lo profesional, desarrollar mi vocación de servicio y en especial el poder sembrar semillas en la infancia que puedan aportar a un futuro mejor. También me gustaría destacar el trabajo de mis compañeros y compañeras, que es extraordinario, y el poder compartir con ellos, fusionar disciplinas y vivir nuevas experiencias, que me nutre y emociona enormemente. El MUS-E ha calado hondo en todos nosotro . Por mi experiencia, tengo  la certeza de que a través del Yoga en MUS-E, aportamos una semilla para un futuro más feliz, equilibrado y saludable”, en palabras de Landeira.

“Por mi experiencia, tengo  la certeza de que a través del Yoga en MUS-E, aportamos una semilla para un futuro más feliz, equilibrado y saludable”, en palabras de Landeira.

A mí me ha devuelto la fe y la confianza en la humanidad. Cuando educamos a los niños y niñas en valores para elevar sus conciencias, es como crear una nueva humanidad de respeto y amor por todo”, profundiza Inma Gaitán sobre lo que le ha aportado a ella el MUS-E.

Yoga en el IES Rusadir

A nivel personal, me ha ofrecido la oportunidad de aunar dos de mis pasiones, la enseñanza y el Yoga, ya que además de instructora de Yoga soy diplomada en Educación Primaria”, concluye Ana Álvarez. “Y esa oportunidad de acercar el Yoga a las aulas, de comprobar in situ qué puede aportar no solo a los niñ@s, sino a toda la familia educativa, “no tiene precio”. También valoro mucho el apoyo institucional que aporta el programa a través de la FYME al yoga, y la diversidad que te aporta trabajar en un equipo de compañeros que tienen disciplinas diferentes pero con un mismo fin. Eso siempre te enriquece”.

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El Yoga es posible a través del MUS-E en Melilla y en Extremadura gracias a la FYME y en el marco de sus acuerdos con el Ministerio de Educación y de Formación Profesional y con la Consejería de Educación y de Empleo de la Junta de Extremadura. Además para ello se cuenta con la colaboración de la Diputación de Badajoz,  de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de Extremadura, del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 a través de su convocatoria del 0,7% y de la Consejería de Bienestar Social de la Ciudad Autónoma de Melilla

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