
Las sesiones MUS-E desarrolladas por la artista de yoga Inma Gaitán en el CEIP León Solá, el CEIP del Real y el CEIP Encarna León de Melilla han permitido trabajar el cuerpo, la atención, la cooperación y la relación con los demás desde propuestas adaptadas a cada centro.
A través del yoga, el juego, la expresión corporal y distintas dinámicas compartidas, los niños y niñas han explorado conceptos como el equilibrio, la confianza, la empatía, el respeto por la naturaleza o la pertenencia al grupo. La artista ha recogido algunas de estas experiencias y los aprendizajes vinculados a ellas:
Colegio León Solá
Los guardianes del bosque
En la imagen se aprecia a cuatro niños representando una escena: dos permanecen de pie con una postura similar a la del Guerrero II (Virabhadrasana II), mientras otros dos están agachados, protegiendo o interactuando con una rana. Si forma parte de un teatro yóguico sobre un conflicto en el bosque.
Beneficios de la actividad: A través del teatro yóguico, el alumnado integra posturas de yoga dentro de una narración simbólica, favoreciendo el equilibrio, la fuerza, la coordinación y la conciencia corporal. La representación de los guerreros que protegen a las ranas fomenta valores como la empatía hacia los seres vivos, la cooperación, la resolución pacífica de conflictos y el respeto por la naturaleza. Además, estimula la imaginación, la expresión corporal, la creatividad y la capacidad de trabajar en equipo, permitiendo que los niños aprendan desde la experiencia y el juego.
El árbol sabio
Tras proteger a las ranas del peligro, los guerreros comprenden que la fuerza por sí sola no basta. En el centro del bosque aparece un gran árbol milenario (la niña en la postura del Árbol, Vrksasana). Los demás niños se sientan a sus pies en silencio para escuchar su mensaje.
El árbol les dice:
«Quien tiene raíces fuertes no necesita luchar. Escuchad el bosque, cuidad de cada ser vivo y recordad que todos estamos unidos.»
Los niños cierran los ojos unos instantes, respiran profundamente y escuchan el sonido del viento entre las hojas. Entonces entienden que las ranas, los árboles, los animales y las personas forman parte de la misma vida.
A partir de ese momento, los guerreros dejan de ser soldados y se convierten en guardianes del bosque, prometiendo proteger la naturaleza con valentía, respeto y compasión.
Esta escena encaja muy bien con la postura del Árbol, que simboliza el equilibrio, las raíces, el crecimiento y la conexión con la Tierra. Además, transmite uno de los mensajes centrales del yoga: la verdadera fortaleza nace de la calma y de la unión con todos los seres.
El danzarín en equilibrio
Equilibrio y atención plena”
La práctica de posturas de equilibrio como el Danzarín, manteniendo la mirada en un punto fijo (drishti) y utilizando un estímulo visual como la pelota, favorece la concentración, la atención sostenida y la conciencia corporal. Los niños aprenden a estabilizar su cuerpo mientras regulan la respiración y observan sus sensaciones internas, desarrollando paciencia, autocontrol y capacidad de volver al momento presente ante las dificultades.:
La investigación sobre intervenciones basadas en mindfulness en población infantil ha mostrado mejoras en la atención, la autorregulación emocional y las funciones ejecutivas. En este sentido, prácticas que combinan movimiento consciente, control atencional y regulación respiratoria pueden favorecer la capacidad de focalizar la atención y gestionar las respuestas emocionales.
Referencia: Zelazo, P. D. & Lyons, K. E. (2012). The potential benefits of mindfulness training in early childhood: A developmental social cognitive neuroscience perspective. Child Development Perspectives, 6(2), 154–160.
Colegio del Real
1 Equilibrio y atención
Atención, equilibrio y autorregulación a través del yoga
En esta actividad trabajamos la atención y la concentración a través de la postura del árbol (Vrksasana), utilizando un punto de referencia en el centro del círculo para favorecer la mirada sostenida y la presencia corporal. Mantener el equilibrio requiere observar el propio cuerpo, regular los movimientos, controlar los impulsos y volver a focalizar la atención cuando esta se pierde.
La práctica permite desarrollar progresivamente la atención sostenida, la conciencia corporal, el autocontrol y la capacidad de autorregulación, al mismo tiempo que fomenta la escucha, el respeto por el espacio de los demás y la sensación de pertenencia al grupo. El círculo convierte una práctica individual en una experiencia colectiva: cada niño busca su propio equilibrio mientras observa y acompaña el equilibrio de los demás.
La literatura científica respalda el potencial de las prácticas de yoga y mindfulness en contextos educativos. Revisiones sistemáticas han encontrado mejoras en aspectos relacionados con la atención, las funciones ejecutivas y la autorregulación en niños y adolescentes, aunque los investigadores señalan que la calidad y el tamaño de los estudios son variables. En concreto, una revisión sistemática sobre yoga y mindfulness en educación infantil encontró resultados prometedores en la autorregulación conductual y las funciones ejecutivas. Además, un ensayo controlado aleatorizado publicado recientemente observó mejoras significativas en diferentes componentes de la atención después de un programa de yoga de 12 semanas en niños en edad escolar.
De este modo, el trabajo del equilibrio corporal se convierte también en una herramienta para aprender a dirigir la atención, permanecer presentes, regularse y relacionarse con los demás, valores estrechamente vinculados al desarrollo integral del alumnado.

2 Estoy contigo
Equilibrio, confianza y cooperación. A través de una postura de equilibrio compartida, el alumnado explora la estabilidad corporal y la atención, al mismo tiempo que aprende a confiar en el otro y a ajustar sus movimientos en relación con él. El contacto de las manos favorece la escucha corporal, la coordinación y la cooperación, convirtiendo el ejercicio individual en una experiencia de conexión y apoyo mutuo.El contacto de las manos favorece la conexión y la cooperación, aportando una referencia sensorial que ayuda a tomar conciencia del propio cuerpo y del otro. La investigación sobre el contacto interpersonal señala su papel en la vinculación social y el bienestar
3 Guerrero que mira al sol
Fuerza, atención y expresión personal
A través de las posturas del Guerrero II (Virabhadrasana II) y del Guerrero que mira al sol, trabajamos la fuerza, la estabilidad y la atención, invitando al alumnado a sentir el apoyo de los pies, organizar el cuerpo y mantener una actitud consciente y presente. La postura del Guerrero favorece además una vivencia corporal asociada a la seguridad, la determinación y la confianza en uno mismo.
En esta imagen, el niño del centro realiza una postura diferente a la del resto del grupo. Esta pequeña diferencia se convierte en una oportunidad para trabajar un valor esencial: cada persona puede encontrar su propia manera de participar, expresarse y ocupar su lugar dentro del grupo. La actividad combina así atención individual y pertenencia colectiva, respetando la diversidad y las distintas formas de expresión.
La investigación educativa sobre yoga en población infantil encuentra resultados prometedores en atención, autorregulación y comportamiento, con estudios controlados que han observado mejoras en atención visual y concentración tras programas de yoga.
Cada cuerpo encuentra su postura; cada persona, su manera de estar y expresarse dentro del grupo.
Esta última frase creo que encaja muchísimo con el espíritu de la Fundación Yehudi Menuhin: no se trata de que todos hagan exactamente lo mismo, sino de que el arte y el cuerpo sean un espacio donde participar, expresarse, respetar al otro y sentirse parte..
CEIP Encarna León
1 Pirámide de yoga: unión y cooperación
A través de la construcción de una pirámide humana, las niñas experimentan cómo el equilibrio individual depende también de la confianza, la coordinación y el apoyo mutuo. Cada participante aporta su posición y su fuerza para crear una estructura común, desarrollando conciencia corporal, escucha y cooperación.
La actividad convierte el yoga en una experiencia de trabajo en equipo, confianza y pertenencia, favoreciendo el desarrollo de habilidades sociales y de autorregulación.
“Cada cuerpo es diferente, pero juntos podemos crear una misma obra.
2 Mandalas relajantes
La actividad invita al alumnado a permanecer en calma, en silencio y plenamente concentrado, mientras cada niño crea su propio mandala mediante el dibujo. La combinación de respiración, atención y expresión artística favorece la concentración, la creatividad y la conexión con el momento presente.
La investigación sobre actividades artísticas realizadas desde un enfoque de atención plena señala resultados prometedores en la reducción de la distracción y el fortalecimiento de la atención en niños.
3 Te ajusto
Confianza, cuidado y conexión
En esta actividad, un niño realiza Trikonasana mientras su compañero le acompaña mediante un ajuste suave del brazo. El contacto se convierte en una forma de escucha y cuidado, ayudando a tomar conciencia del cuerpo y favoreciendo la confianza entre ambos.
La práctica en pareja permite experimentar que ayudar también implica observar, respetar y acompañar, desarrollando cooperación y empatía. La investigación sobre yoga y movimiento compartido en la infancia señala resultados positivos en habilidades sociales, cooperación y autorregulación.
**“Acompañar al otro es también aprender a cuidarlo y confiar en él.”**
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la Consejería de Bienestar Social de la Ciudad Autónoma de Melilla y la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante el programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia