

En 2024, la Fundación Yehudi Menuhin España cumple 25 años oficiales, más algunos de trabajo preparatorio. Un país al que el Maestro se sentía muy ligado desde su primer triunfo como violinista en San Francisco con 8 años tocando la Sinfonía Española de Lalo, inspirada en el gran Sarasate.
25 años de FYME trabajando con la visión y misión de un genio que se despedía recordando “tengo pendientes batallas por “librar parte de la gran batalla universal por la justicia y la paz” en su autobiografía “Viaje inacabado“ (Unfinished Journey). Un viaje que iniciaron sus padres desde la Ucrania Zarista a su Nueva York natal. Un mensaje siempre presente, generar confianza entre los seres humanos sobre la base del respeto de los derechos humanos y la solidaridad. La educación con equidad, desde el respeto a la diversidad es el medio para que la infancia sea feliz, porque un niño feliz es un niño que aprende.
Sinfonía viene del griego acuerdo. La RAE define el término Sinfonía como: Conjunto de voces o instrumentos que suenan acordes a la vez, Composición instrumental para orquesta, Armonía de colores.

En estos 25 años nuestra Labor ha consistido en conseguir trabajando en equipo con artistas la armonía de una polifonía de niñas y niños en un concierto de colores, un concierto teatral, un concierto de pies danzando, una opera con la participacion de diferentes administraciones, centros educativos y los niños, niñas, adolescentes y jóvenes como protagonistas.
Yehudi decía de su propia infancia: “… Lo que animaba mi ambición de niño de tres años, no era tocar para mí, sino más bien lo que los demás deseaban escuchar y, así, forjar lazos entre los seres humanos ” esta puede la idea fuerza de estos 25 años forjar lazos entre los seres humanos a través del arte con sus diferentes disciplinas y sensibilidades, unido a la defensa de la paz y la convivencia : “ La música y las artes invitan a la participación y constituyen un antídoto contra los obstáculos a la armonía entre los hombres. Hacer música no es solamente tocar o cantar, es también escuchar. Al aprender desde su más tierna edad a escuchar al otro, el niño descubre lo que es la tolerancia”.

Con un mandato claro “ Cada ser humano tiene la eterna obligación de convertir aquello que es duro y brutal en ternura y delicada entrega, lo tosco en objeto de refinamiento, lo repugnante en objeto de belleza, confrontación en colaboración, ignorancia en conocimiento, y así, redimir el sueño de los niños, en una realidad creativa renovada incesantemente por la muerte, servidora de la vida, y por la vida, servidora del amor.” Porque:” Nos empuja la necesidad de realizar nuestros sueños, que constituye el porqué de la vida. No deberíamos estar gobernados por el miedo a cumplir nuestras pesadillas”.
Sigamos soñando y trabajando para ello : 25 años y más para forjar lazos entre los seres humanos , desde la creación y la imaginación. ¡Si podemos soñarlo, imaginarlo y crearlo, podemos hacerlo!
Enrique Barón Crespo – Presidente de la Fundación Yehudi Menuhin España
